En las arroceras de Macará es donde más se da la contratación de mano de obra peruana.
Control. Trabajan en la agricultura y el comercio
El alcalde del cantón fronterizo asegura que los habitantes de la localidad no quieren ocupar esas plazas de trabajo.
Loja, La Hora
Cuando empezaron a llegar, el gancho era ganar menos que los macareños, sin embargo la situación cambió y ahora cobran igual. Es que la presencia ilegal de trabajadores peruanos en el cantón fronterizo es algo que no llama la atención.
Un agricultor comentó que primero los vecinos del Sur cobraban 8 dólares la semana, mientras que los macareños 18 dólares más la comida. "Eso obligó a muchos compatriotas a emigrar por falta de trabajo".
La situación evolucionó y los peruanos ganan, actualmente, entre 35 y 40 dólares semanales.
El principal trabajo se da en los sembríos de arroz y el comercio informal.
La contratación de peruanos, que no tienen los permisos respectivos, es fácil. Semanalmente llegan vehículos de hasta 15 trabajadores y se estaciona en el Puente Internacional. Ahí acuden los agricultores y negocian el salario.
Oportunidad
No existen cifras oficiales de la presencia de peruanos en el cantón Macará. Sin embargo, en el 2004 se estima que alrededor de 38 mil ciudadanos de ese país se encontraban en la zona fronteriza con Ecuador y que a agosto del 2005 se habría incrementado en 5 mil.
"Los grandes arroceros miran su economía y por eso contratan a los peruanos", comentó un trabajador de La Victoria. Él conoce de cerca la competencia de los vecinos del Sur porque trabajó en las bananeras de Pasaje (El Oro) donde la presencia de los peruanos también es masiva.
La falta de controles hace más fácil el ingreso de los trabajadores indocumentados.
Pedro Quito, alcalde de Macará, explicó que la situación es complicada, pero dice parte del problema se da porque los propios macareños no quieren laborar en la agricultura. "A veces necesitamos el concurso de mano de obra local, muchas de las veces no quieren y si quieren hacerlo piden cifras exorbitantes".
Por eso justifica que los agricultores contraten a mano de obra peruana. Añadió que como alcalde no es su competencia controlar el ingreso ilegal de peruanos.
35 dólares, en promedio, cobran los peruanos por una semana de trabajo en las arroceras.