La Hora :: Ecuador :: Noticias Nacionales e Internacionales

Domingo, 26 de Marzo de 2017

Ediciones Anteriores

Ingrese Aqui

Regionales:

Cultura

César Tacco dejó un legado de amor

Lunes, 30 de Agosto de 2004

Leyla Piedad Escobar

Pequeño de estatura pero con un espíritu grande e indomable, que no se rendía ante las vicisitudes que se le presentaron en su trayecto por este mundo, César Augusto Tacco Paucar batalló hasta el final y con una resignación admirable se rindió a la Parca a la que recibió con una sonrisa y una tranquilidad admirables.

Desde comienzos de 2004 su salud se quebrantó y hubo de visitar los hospitales Eugenio Espejo y Carlos Andrade Marín, en donde, como nos cuenta su sobrina Alba Tamayo, recibió abundantes muestras de atención, cariño y reconocimiento. “Todo lo que necesitó se le proporcionó, en las dos casas de salud, no hubo un no se puede por César Tacco ”.

“Creo que fue uno de los más gratos recuerdos que pudo llevarse”, el amor de la gente a la que pintó, ya que todos los esfuerzos que se realizaron, desde diversos sectores para que el Estado le entregue una ayuda económica en reconocimiento a su labor como maestro y artista plástico, chocaron contra la insensibilidad de los poderes.

El pequeño gigante

Nacido en Amaguaña en 1918 , se graduó como profesor en el Normal Carlos Zambrano de su lugar natal. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Central, que funcionaba en el parque de La Alameda, graduándose como maestro en Pintura y Escultura, profesión que la ejerció en el Centro de Promoción Artística y en sus talleres particulares.

Recortes de prensa dan cuenta de la intensa actividad que desarrolló el maestro Tacco desde 1948, cuando realizó su primera exposición en el Museo de Arte Colonial de Quito.

Junto a nombres como Guayasamín, Kingman, Coello, Ronquillo, Lucero, Pavón, Chiqui de la Torre, Fonseca, Díaz, Merino, estuvo en las muestras colectivas que abrían galerías como la Charpantier, Caspicara, Gortaire, Goríbar, Kitgua y Altamira, en las décadas de los sesenta y setenta.

También fue parte de la pléyade de artistas plásticos que enviaron sus obras a Venezuela, a instancias del entonces embajador ecuatoriano en ese país Antonio Parra Velasco (1952) y que sorprendió al mundo artístico en general, por la gran calidad de los trabajos y su propuesta.

Jamás salió del país, pero sus trabajos se regaron por el mundo. “Su corte” como el denominaba al grupo social que le rodeó en sus años de apogeo, entre los que se contaban además de intelectuales, diplomáticos, se encargaron de llevar sus cuadros a lo largo y ancho del planeta.

Artista cabal

Tacco manejaba extraordinariamente el color, tenía un sentido especial del paisaje, de las figuras. Las escenas de la vida cotidiana fueron parte de la temática que pintó. En sus obras hablaba de la sencillez, de la dureza de la vida, porque él era en esencia un idealista. Los problemas citadinos: falta de agua, pobreza, niños de la calle y los solitarios, mujeres harapientas, ancianos durmiendo en los portales y cargadores también fueron parte de su inspiración. Esas figuras humanas en desgracia fueron pintadas, pero jamás degradadas.

Manejó con destreza el carboncillo, el pastel, la acuarela, óleo, dibujo, crayón, y la plumilla, sobre soportes como cartón, tela, madera, papel, porque para él todo era bueno para expresar su arte que tuvo una marcada influencia impresionista en la que concibe bien el paisaje y también la figura humana.

Como maestro en varias ocasiones recibió el reconocimiento a la delicada tarea de formar nuevas generaciones de artistas, las que se perennizan en la serie de placas que recibió, pero sobre todo por el reconocimiento que muchos de sus alumnos como Guillermo García o sus amigos como Galo Duque le dieron, apoyándole cuando él vivía situaciones de apremio.

Un gran acuarelista, pero sobre todo un gran ser humano se ha ido, queda su inmensa obra creadora que debe ocupar un sitio especial en la plástica nacional. Paz en su tumba.

Muchas gestiones, ningún resultado

En julio de 2002 a iniciativa del maestro Galo Duque, director del Centro Popular de Promoción Artística en El Ejido, la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) pidió ayuda al diputado Marco Proaño Maya a fin de que se incorpore el nombre del maestro César Tacco al de las personas que han sido beneficiadas con la Ley de Pensiones Vitalicias, pues recibía una pensión jubilar de apenas 40 dólares que no le alcanzaban para sobrevivir.

En junio de 2004 una vez más la CCE insiste ante el Congreso Nacional y el Presidente de la República en la necesidad de otorgarle la pensión vitalicia a Tacco. La lacónica respuesta emitida el 28 de julio de este mismo año pone de manifiesto que por trámites burocráticos, dejamos que nuestros valores –en la cultura, deporte y otras actividades- pasen en la miseria sus últimos años de vida, porque “hasta que se expida la correspondiente ley que regule la concesión de pensiones a la que se refiere la Constitución Política de la República y la Ley de Revalorización de Pensiones Vitalicias, no es posible atender ningún pedido sobre concesión de pensiones vitalicias…”

DESDIBUJANDO

César Tacco fue denominado como el pintor que muestra el rostro de “La cultura de la pobreza”.

Desde 1962 hasta 1993, realizó al menos una exposición por año, en las diversas ciudades de Ecuador.

 

Visítanos también en:
Visita La Hora en FaceBook
Visita La Hora en Twitter