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La misa por la muerte de Felipe II vuelve a los escenarios 400 años después

Martes, 12 de Octubre de 2010

Quito. EFE

La misa por la muerte del rey español Felipe II vuelve a los escenarios americanos 412 años después de ser escrita, pues la obra se perdió, pasó cuatro siglos desaparecida y ayer  se estrenó en Quito, explicó el director de la casa de la música, Gustavo Lovato.

"Missa Phillippus Secundus Rex" se presentó  en Quito, de la mano de Lovato e interpretada por el Coro de Pinchincha, el maestro Miguel Juárez tocó el órgano y Rómulo Gallegos el trombón.

Esta obra se ha incluido en un recital que tuvo lugar  en la capital ecuatoriana para homenajear el 12 de octubre, día de España.

Lovato en una entrevista a Efe especificó que la obra fue escrita en 1596 por Phillipe Rogier, un músico franco-flamenco, nacido en Bélgica y que era maestro de cámara de la corte española.

En 2001, el maestro e investigador español Alejando Massó halló la obra en la catedral de Quito.

Para Lovato el hecho de que la pieza estuviera tanto tiempo desaparecida se debe "al descuido", porque "no es una obra comercial", por lo que se ha tardado mucho en invertir fondos para encontrarla.

A pesar de que la Misa se escribió en 1596, no se estrenó en España hasta dos años después, cuando murió el monarca Felipe II conocido popularmente como "el piadoso".

Su sucesor e hijo, Felipe III, envió copias de esta obra a los países de América para que se interpretará también ahí.

"Sabemos que se enviaron copias a América, pero desconocemos si llegaron a ser interpretadas", expuso Lovato, quien añadió que el hecho que se encontrara esta obra en la Catedral de la capital ecuatoriana, revela que entonces ya existía "una escuela de música quiteña".

El director enfatizó que esta es la única copia que se ha encontrado en América y que esté entera, pues anteriormente se había hallado un fragmento en la ciudad de Pueblo (México).

Lovato resaltó que el descubrimiento de Massó no fue casual, pues el investigador ya vino a Quito tras la pista de esta obra, que se desconocía su paradero.

Esta es la segunda ocasión que se puede escuchar en Quito la copia de la misa del monarca, pues en abril fue interpretada en el Festival de música Sacra.

"Este es un reestreno, pero con unas cierta revisiones", dijo el director, quien explicó que él y Juárez realizaron un estudio de la interpretación de Massó, que a su juicio, "es bastante buena y confiable", pero a la que se le han hecho "pequeñas modificaciones" para que "sea más fiel al original".

Lovato, quien ha contado con el apoyo de la Embajada de España para realizar su interpretación de la obra, resaltó que la versión que se presentó hoy "tiene unos pequeños cambios, mínimos, pero importantes".

Por ejemplo, Massó anotó en la transcripción "un compás de dos medios, pero en realidad, en el original, el compás es de cuatro cuartos", lo que le da "otra visión distinta de la obra".

Esta pieza, que se ha interpretado en contadas ocasiones, también se escenificó en el año 2000 en el Escorial (España) con motivo de la celebración de cambio de siglo.

Por otro lado, el director ecuatoriano subrayó que esta misa no es ni un réquiem ni una liturgia, porque a lo largo de la obra se enaltece y se exalta la figura de "Felipe Segundo Rey de España", mientras que "de acuerdo con la iglesia, el único rey es el rey de reyes", Dios, puntualizó Lovato.

"Es una misa de homenaje, pero no puede ser celebrada, es una misa que, a mi modo de ver, es de concierto" aseguró el director.

El Embajador de España, Federico Torres, resaltó la labor conjunta realizada tanto por españoles como ecuatorianos para que los habitantes de Quito, independientemente de su nacionalidad, pudieran gozar de esta interpretación única de la Misa de Felipe II.

"Esta obra renacentista reúne y refleja los intercambios culturales entre españoles, flamencos y ecuatorianos", aseveró Torres.

Además de la Misa, los presentes disfrutaron con las interpretaciones que realizó la Orquesta de Cámara de Quito de la "Oración del Torero", de Joaquín Turina (1882-1949), "Leyenda Incásica", de Sixto María Durán (1875-1947), y la pastoreta "Ichepe Flauta", de Martín Schmid (1694-1774), que era la primera vez que se presentaba en el país.

Asimismo, Juárez tocó con el órgano la obra "Tiento Lleno sobre la Salve Regina", de Sebastián Aguilera de Heredia (1561-1627).

 

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