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El trabajo en las alturas conlleva sus riesgos

Miércoles, 22 de Junio de 2016

ALTURA. En las megaconstrucciones se ven a personas de todos los oficios ascendiendo conforme la construcción se va completando.



Quienes limpian vidrios o sueldan estructuras de grandes edificios saben lo que es estar ‘cerca del cielo’.


El aire se vuelve diferente y la visión panorámica de la ciudad hace que todo se vea distante y minúsculo. Mientras más arriba se está, las sensaciones de vértigo aumentan, también hay más riesgo de que un paso equivocado sea el último.


Esto lo saben bien quienes enfrentan esta situación a diario y realizan trabajos en los que el temor a las alturas, que está muy presente en las pesadillas de muchos, sea algo para enfrentar a diario. Basta con levantar la mirada hacia los pisos más elevados de los edificios de la ciudad o a las construcciones de cientos de metros de altura para ver a esos valerosos obreros que caminan por espacios reducidos con normalidad y que jamás pueden desconcentrarse de sus actividades.

 



Pasión por las alturas


“Cuanto más arriba estás, el viento se vuelve más fuerte y te puede empujar contra las ventanas”, dice César Amangandi al pensar en los riesgos a los que están expuestos quienes como él se dedican al negocio de limpieza, pintura y mantenimiento de edificios altos.


Mientras rememora los 15 años en los que ha estado en este mundo, comenta: “Siempre me han gustado las alturas”, “cada vez que subo me siento libre y puedo ver cosas que los demás no” y “la experiencia es similar a estar volando”.


Todos los días visita por lo menos a un edificio alto para realizar obras de limpieza o para rentar sus equipos. Cuando habla de su labor imprime seguridad. Da las indicaciones a quien ese día está capacitándose sobre el manejo del equipo, al tiempo que comenta que, como todo en la vida, al principio todo da miedo, pero que luego se adquiere práctica.


Cuenta que algunos de los edificios más altos en los que él y su equipo han estado son el del hotel Marriot de 22 pisos, uno ubicado en la González Suárez de 27 y el de la Superintendencia de Bancos. Mientras dirige a quienes suben una canastilla, explica que la seguridad y la capacitación son los dos aspectos fundamentales para evitar accidentes.


Él escoge sus implementos dependiendo del trabajo que realizará en la altura”, pero nunca le puede faltar un arnés, unos guantes, los cabos y las seguridades del equipo de apoyo. Por los riesgos que se corre, explica que en su empresa además de la afiliación que tienen con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) contratan un seguro de accidentes privado. Entre las eventualidades que, según recuerda, son las más frecuentes están las cortaduras por vidrios rotos y los incidentes que provocan los vientos.

 

 

 

 

 

 

EQUIPO. Depende de las actividades que se realicen en los edificios se emplean equipos de seguridad como arneses.



Sin margen para errores


En una ocasión un compañero, por descuido y por no haber tomado las precauciones necesarias como sujetar el arnés, pisó una tabla que estaba floja y cayó desde el cuarto piso de una construcción. Si bien no falleció, quedó gravemente herido.


Con esta anécdota, Rolando Catelo, de 22 años, dice que hay muchos riesgos a los que se enfrentan las personas que trabajan en las construcciones de gran altura y que por eso es importante ser cuidadosos.


Mientras habla del trabajo de fierrero en el que ha estado por seis años, explica conceptos como el de la línea de la vida a la que debe engancharse para no sufrir percances. “Ubicamos sogas o dejamos varillas salidas para engancharnos y protegernos en caso de tropiezos”, añade el joven ibarreño.


El edificio de la Plataforma Gubernamental, que se construye en la avenida Amazonas y Japón, al norte de la ciudad, es el más alto en el que ha estado. Él menciona que anteriormente tenía un contrato con la primera empresa que lo empleó pero luego pasó a otra, por lo que aún no ha firmado un contrato y está laborando sin afiliación al IESS y tampoco tiene un seguro contra accidentes.

 


Especialización


“Desde pelado siempre me gustó treparme a los árboles y andar por las alturas”, cuenta con un acento paisa Nelson Atehortua, de 21 años, quien también trabaja en la Plataforma Gubernamental. Él es uno de los soldadores que ascienden nueve pisos para realizar su labor. A diferencia de Catelo, menciona que la empresa que lo contrató sí le hizo firmar un contrato y tiene afiliación al IESS.


“En los años que llevo en este oficio no he conocido a nadie que se haya accidentado”, cuenta el joven, quien llegó de Medellín hace cuatro meses. Para él, esta labor es su especialidad pues siguió un curso de trabajo en alturas por dos años en Colombia.


Mientras él y sus compañeros regresan de la hora del almuerzo, él señala con el dedo el piso donde está trabajando. “Ahí donde se ve la escalera amarilla”, dice y añade que es uno de los más pequeños en los que ha estado. (PCV)

 

 

 

 

 

 



TOME NOTA


Para el trabajo en altura son necesarios implementos mínimos como: arneses, mosquetones, cabos de anclaje, cascos, cuerdas y guantes.









Obligatoriedad


En el país, la Ley obliga a los empleadores a presentar los avisos correspondientes en caso de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, dentro del plazo máximo de 10 días. Según la Dirección de Riesgos de Trabajo del IESS, se considera accidente laboral “todo suceso imprevisto y repentino que ocasione al afiliado lesión corporal, perturbación funcional o la muerte inmediata o posterior, como consecuencia del trabajo que ejecuta”.








 






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