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Una ruta para el conocimiento milenario étnico

Sábado, 11 de Marzo de 2017

TRADICIÓN. Whirak Qhamak ‘Franklin Caballero’ muestra las artesanías en el museo de la cultura salasaca.



Para montar un museo en Salasaca se tardaron más de 13 años en consultar en libros y documentos de las bibliotecas.



TUNGURAHUA, LA HORA 

 


El Museo de la Cultura del Pueblo Salasaca se encuentra en la zona más turística y comercial de la parroquia del mismo nombre, a un costado de la carretera Ambato-Baños, en Tungurahua.

 


Esta vía asfaltada, de cuatro carriles que se convirtió en la columna vertebral de la economía local de los 12.000 habitantes, es el paso obligado para decenas de turistas extranjeros y nacionales que se dirigen hacia Baños y a la Amazonía.

 

La mayoría de los habitantes son indígenas que viven en 18 comunidades de esta parroquia.

 


El edificio del museo es relativamente nuevo y su arquitectura moderna, aunque no es muy ancho, tiene cinco pisos y está ubicado frente a la antigua plaza artesanal.

 


Un grupo de eruditos salasacas se pusieron de acuerdo en el año 2000 para poner en marcha este proyecto cultural que se lo inauguró hace cuatro años.

 


“El objetivo es recrear el estilo de vida de nuestra etnia con costumbres, fiestas, creencias religiosas y manufacturas artesanales, como los tapices y los bayetas que se hacen en los telares. Este aspecto integra a la familia en torno a una actividad económica que inyecta recursos económicos a nuestra parroquia”, comentó Franklin Caballero Jeréz, director del lugar.




 

ARTE. Los tapices salasacas son propios de la comunidad, mostrando en cada diseño su representación.



Transmiten sus saberes

 


En el museo se empieza con la muestra de fotografías sobre diferentes acontecimientos que se dieron en Salasaca, desde 1930, tras la llegada de religiosas y sacerdotes a evangelizar. Hay salas acondicionadas en chozas con techos de paja que representan las fiestas de los caporales y capitanes, del Pauca Raymi (fiesta del cambio de estación o de año nuevo) e Inti Raymi (fiesta del Sol), así como matrimonios indígenas, rituales al Sol y de ofrendas en el Día de los Difuntos. En la primera planta se exhibe la fiesta de Los Caporales. En la segunda hay un taller típico de textilería, incluso se muestra la escena de un matrimonio y de la familia (ayllu).

 


En el tercer piso se resalta la fiesta de la cosecha, o Pawkar Raymi’, con los músicos y sus instrumentos y los sabios ‘amautas’ y ‘mamacunas’ que cautivaron la reverencia del pueblo en los tiempos de los incas.

 


En el último piso está una figura gigante que representa al ‘jatun jambik’, (hombre sabio) que conoce el uso medicinal de las plantas y que ofrece su ritual a los dioses.

 


Las imágenes, que son de tamaño real, son elaboradas con arcilla, sigse y huesos (de aves y cerdos) molidos para obtener el polvo que les da el acabado. Están pintadas con colores de pigmentos naturales y tienen cabellos reales donados por los propios salasacas.

 


Según Caballero, mediante el museo quieren fortalecer lo que sus ancestros han transmitido por generaciones y preservar tradiciones como el idioma kichwa o su vestimenta, que se caracteriza por el poncho negro y el pantalón blanco.


 

SÍMBOLO. Este es un diseño de llama que lleva los colores del cóndor y de los salasacas: el blanco y el negro.



Estrategias

 


Franklin menciona que por las dificultades económicas que atraviesa el país no hay un ingreso considerable desde el turismo, por esto, en la comunidad optaron por nuevos mecanismos para la atracción de los visitantes.

 


“Hace un año tuvimos que buscar otras estrategias para el funcionamiento del museo, ya sea con tapices propios de la localidad elaborados con diferentes diseños y tamaños con tonos naturales y también con la elaboración de llamas que es un símbolo para nosotros. Todos hechos de lana de borrego, para así poder darle vida al museo y que siga funcionando con normalidad”, explica Caballero. (DA)





Símbolo

 


La llama es un símbolo que representa el comercio para la cultura salasaca, puesto que en épocas coloniales mediante este animal se realizaba los intercambios de productos de la zona con otras regiones. También utilizaban la lana para la confección de prendas y tapices de Salasaca.

 


Franklin Caballero Jeréz asegura que la llama se está extinguiendo, es por eso que lo reemplazaron con los borregos y en la actualidad casi todas las prendas son elaboradas con esta materia prima en la cultura indígena.





El dato


El recorrido en el museo puede durar de dos a cuatro horas.









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