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El canasto de carrizo, una tradición que se va perdiendo

Sábado, 18 de Marzo de 2017

HABILIDAD. La destreza con la que los tejedores trenzan el carrizo es admirable.



La creación de estas artesanías es el testimonio de un legado milenario mantenido aún en una comunidad en Pelileo.



TUNGURAHUA, LA HORA


En el caserío La Rabija, parroquia García Moreno del cantón Pelileo de Tungurahua, la artesana Rosa Paredes, de 57 años de edad, recuerda que al cumplir 17 años aprendió a elaborar los canastos de carrizo.

 


Estos artículos los teje con sus manos, que más que arrugas por el paso de los años, tienen las marcas del trabajo que no ha parado de realizar desde hace 40 años, pero la nostalgia le invade al relatar que en la actualidad este producto ya no es tan solicitado por las amas de casa como era en el pasado.
La destreza con la que esta mujer trenza el carrizo es admirable. Al verla, cualquiera podría pensar que se trata de una tarea rápida y sencilla.

 


Sin embargo, tejer un canasto de carrizo implica un proceso largo y complejo que empieza con la recolección de la materia prima en las zonas alejadas de la ciudad, donde existe mucha vegetación.

 

 

 

OBRAS. Las fibras naturales son materia prima de artesanos indígenas y campesinos.



Trabajo

 


Rosa indica que el carrizo debe estar limpio de irregularidades para luego rajarlo en tiras con la ayuda de una cuchilla.

 


Una vez cortadas y retiradas, sus astillas son machacadas sobre una piedra plana con la ayuda de otra, cuya forma es redonda.

 


Esta tarea flexibiliza el material y lo hace más manejable a las manos Juan Manuel Guato, esposo de Rosa, quien ayuda a preparar el material para la elaboración del canasto.

 


“Con el material listo, inicia el tejido de la base del objeto con la colocación de tiras formando una estrella para luego ser tejidas en forma de espiral. Alcanzado el tamaño adecuado, se doblan las puntas de la urdimbre y se insertan entre la trama los extremos del urdido”, explica la mujer.

 


El trabajo finaliza con el trenzado del arco de la canasta (asa), que es reforzado con una vara larga y gruesa para soportar el peso de los objetos a cargarse.

 

 

ARTE. Se elaboran en varios tamaños y se usan incluso como recuerdos de compromisos sociales.



Detalle

 


Pese a que en la actualidad son pocas las personas que utilizan los canastos para llevar las compras del mercado, hay quienes también las adquieren para entregar algún presente o como parte de un arreglo floral.

 


Rosa manifiesta que no es fácil hacer los canastos porque con el paso de los años le duele la espalda y además lleva las marcas de su esfuerzo en sus manos, pero es lo que más le gusta hacer.

 


“Es mi alegría porque, como me dicen mis hijos, si lo que hago no es con felicidad me voy a enfermar. Creo que si dejo de trabajar en los canastos me enfermaría”, comenta con una sonrisa. (DA)





Utilidad

 


Rosa Paredes recuerda que antes para todo se utilizaban los canastos de carrizo. Tanto en las tradiciones y las costumbres de la Costa y la Sierra servían para cargar compras.

 


Considera que es un arte la elaboración de los canastos, por esa razón asegura que solo bajo pedido los elabora.

 


Señala que hace algunos años atrás elaboraba más de cuatro docenas a la semana, con lo cual sostenía su hogar e incluso a sus abuelos y padres; sin embargo, ahora no elabora ni una docena; y que ahora cada uno cuesta alrededor de tres dólares dependiendo de su tamaño y forma.

 


La nostalgia le invade al relatar que en la actualidad los canastos que teje con sus manos ya no son tan solicitados por las amas de casa como antes. Dice que su trabajo va a quedar como algo tradicional y como recuerdo de la artesanía, porque no hay quién motive a su elaboración y ya no se valora su utilidad.

 


La mujer considera que el excesivo uso de fundas plásticas es lo que dejó de lado al canasto de carrizo. Asegura que era ecológico porque al dañarse, se lo quemaba y no contaminaba el medio ambiente.

 


“Yo continuaré con esta tradición hasta cuando Dios me preste la vida, ya que a mis hijos no les ha gustado aprender este arte. Si algún momento Dios me lleva, ya no habrá quién los elabore en mi comunidad”, manifiesta entre sollozos Paredes.

 


Afirma que en La Rabija solo ella junto con su esposo se dedican a esta actividad. “Antes la mayor parte de las familias vivían de esto, ahora solo quedamos los dos con esta tradición”.

 


Ahora también elabora canastos en miniatura que vende a unos dos dólares cada uno, estos son comprados para entregar como recuerdos en compromisos sociales. “Así ojalá esta tradición no se pierda”, concluye Rosa.





El Dato


El carrizo es una caña utilizada tradicionalmente para techar viviendas, preparar cercados y principalmente crear artesanías como las canastas.









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