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Saraguros se guían por conocimientos cosmogónicos

Martes, 21 de Marzo de 2017

Saberes. Los saraguros manejan las fases de la Luna para poder realizar la siembra y la cosecha de los productos.



Tienen relación con el calendario agrícola, las fases lunares y la predicción del tiempo, entre otros aspectos.



LOJA, LA HORA

 

 

En base a la observación y al estudio de los fenómenos naturales se generan los conocimientos de los saraguros en cuanto a la relación con el calendario agrícola, las fases lunares y la predicción de tiempo, el clima y los volúmenes de productividad.

 


De acuerdo con el estudio ‘Memoria Oral del pueblo Saraguro’ del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), hay un primer elemento de los conocimientos cosmogónicos: la determinación del calendario agrícola, que se realizaba fundamentalmente en función de las fases lunares, las fiestas, los fenómenos climatológicos, la determinación de la productividad –mediante la observación de ciertas especies vegetales–, los pisos ecológicos y las variedades de las especies agrícolas.

 


Con la mayor información recolectada de las personas mayores, se ha logrado realizar una aproximación para determinar un calendario integral que se ha manejado con eficiencia en el pueblo saraguro. Esta herramienta ha permitido garantizar su seguridad alimentaria, su economía de autosubsistencia y su identidad cultural durante varias generaciones, pero, lamentablemente, en la actualidad este conocimiento se está perdiendo.


 

Organización. Las comunidades recibieron los conocimientos de sus ancestros.



Toman en cuenta a las lunas

 


Las fases lunares eran determinantes para la elaboración del calendario agrícola, porque la gente, a través de los años, ya había experimentado la influencia que tiene la Luna en las prácticas cotidianas, especialmente en la agricultura.

 


Es así que los saraguros también han considerado siempre para sus tareas agrícolas la participación de la Luna nueva y la Luna tierna respectivamente. La nueva inicia con el ocultamiento total de la luna y, a partir de ese momento, la gente comienza un conteo de cinco días, en un periodo denominado Luna tierna.

 


Durante este tiempo la comunidad se abstiene de realizar actividades agrícolas, porque los cultivos podrían sufrir daños como lanchas o el desarrollo de la planta y no del fruto.

 


Antes, el calendario agrícola estaba determinado conforme con el calendario festivo, ya que las fiestas eran organizadas en función de los ciclos de la producción agrícola. En la actualidad, inconscientemente, este calendario sigue vigente y se lo practica, pero las nuevas generaciones no comprenden esta lógica.

 


El calendario festivo empieza junto con las labores de preparación de la tierra y culmina con la cosecha y con las primeras siembras del maíz.

 



SUSTENTO. La comunidad en varias ocasiones agradece a la Madre Tierra por su generosidad en la dotación de alimentos.



Periodos estacionales

 


Los fenómenos climatológicos eran claves para la elaboración del calendario agrícola. En este sentido, la gente solía tomar en cuenta las épocas de lluvias, los vientos, el verano y las heladas.

 

 

De este modo, han llegado a determinar que, por lo general, los tiempos de lluvias más fuertes van desde enero a abril, mientras que de mayo a agosto se caracteriza por vientos y paramadas, en tanto que los meses de verano van desde septiembre a diciembre, conjuntamente con las heladas.

 


Al respecto, los mayores de la comunidad dicen que estos periodos se pueden determinar de acuerdo con la ubicación de la Luna. Taita Fernando Sarango corrobora esta afirmación manifestando que: “nuestros mayores sabían ver el tiempo en la Luna. Cuando está virada a la derecha es porque habrá mucha lluvia y cuando esta virada a la izquierda es porque habrá mucho verano”.

 


La determinación de la productividad también se preveía mediante la observación de las especies frutales silvestres, como la mora, la salapa, la joyaza y más. Dicen los mayores que cuando estas plantas se producían con gran abundancia, el año maicero iba a ser productivo. Por el contrario, cuando su producción era baja, la del maíz también era escasa.

 


En este sentido, Taita Abel Medina señala que, “cuando Dios favorece hay buena producción, pero depende de los años: hay buenos y perdidos. Cuando carga la salapa, los duraznos y las moras, es bueno el año. Cuando estos se pierden, o sea, cuando se pierden esas frutas lo hace también el maíz”, explica.

 


De la misma manera, nuestros mayores sabían predecir la abundante producción de los tubérculos, como se señala en la siguiente versión: “Cuando en las cementeras de cultivos producen abundantemente, en forma natural, ciertas especies vegetales conocidos, como el chirisiki y el pikimuru, es una señal de que habrá abundante producción de papas, mellocos, oca…”.

 


Las variedades de semillas también son consideradas para la elaboración del calendario agrícola. Por ejemplo, el maíz morocho es más resistente a las alturas y tiene un ciclo productivo más largo con respecto al del maíz zhima y blanco, que se cultivan en los pisos ecológicos más bajos y que tienen un ciclo productivo más corto. (DVL)





El Dato


Con la observación de especies frutales ya podían determinar si el año sería productivo o no.








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