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Sus padres nunca regresaron

Lunes, 17 de Abril de 2017

DISTRACCIÓN. Entre los recuerdos de sus papás y los videojuegos, Said trata de llevar a su vida normal.



POR: MANUEL GONZALES •

 

 

Eran las vacaciones escolares de 2016. Saíd, a sus 10 años de edad, logró convencer a sus papás, Víctor y Emma, para quedarse en casa de su primo a jugar videojuegos. Ellos se fueron con el bebé de 2 años a comprar los útiles para el regreso a clases. Eran poco menos de las 18:00 del 16 de abril.
El centro comercial Felipe Navarrete, en Tarqui-Manta, estaba lleno la noche del terremoto. Víctor murió abrazando a su pequeño. En el siguiente piso estaba Emma, también inerte, con el dinero en una mano.


Saíd ahora es parte de la lista de 42 niños huérfanos del terremoto. Su nueva ‘mamá’ es la tía Zoila, hermana de Víctor. La mujer asegura que entre los 12 hermanos, Víctor la consentía. Reían, se contaban secretos, almorzaban juntos, cantaban las canciones de Ricardo Arjona. “El tema ‘Quiero’ era el que más le gustaba a mi hermano, especialmente cuando Arjona decía: ‘y levantarle la falda a la gorda del barrio’”, recuerda ella y llora. Pese a que ha pasado un año y a la ayuda sicológica, llora desconsoladamente.


El niño también pasó por los consultorios. La sicóloga justifica su reacción introvertida y en ocasiones violenta contra su tía. “Mi sobrino, que ahora es mi hijo, tiene un carácter muy fuerte”, confiesa la mujer.


Para reducir su agresividad e incluso su aparente indiferencia ante la muerte de sus padres, Zoila le permite permanecer largas jornadas en los videojuegos.
En el centro comercial Felipe Navarrete murieron 92 personas y otras 31 fueron sacadas vivas de entre los escombros. Zoila recuerda con claridad cómo fueron esas 72 horas de angustia.

 

Al inicio, antes de llegar a la zona de desastre llamaron en varias ocasiones a la pareja. Pensaron que ellos estaban donde algún familiar, pero el domingo toda la familia empezó la búsqueda.


Fueron al hospital, a la morgue, donde amigos… Pero, al no encontrarlos y tras escuchar que en el centro comercial varias personas habían muerto, fueron al lugar y vieron el carro de la pareja estacionado cerca del lugar, en el Monumento al Pescador. “Fue un momento de dolor”.


Cada que llega el 15 y el 16 de cada mes, Zoila se pone sensible, pues recuerda aquel fatídico día en el que perdió a su hermano, a su cuñada y a su sobrino. En ocasiones, prefiere no regresar a casa, pues recordar la pérdida aumenta su tristeza.


Enero es desde entonces uno de los meses tristes de la familia de Zoila, ya que Saíd estará el resto de sus cumpleaños sin sus padres. En la escuela sus maestros y compañeros le organizaron una fiesta para recordarle que no está solo y que puede contar con ellos. Comió torta, apagó la vela y cantó el ‘Feliz cumpleaños’ 11 de Saíd.


En la escuela lo becaron por los próximos cuatro años. Se le condonaron matrículas y pensiones, la lista de útiles es un gasto para el que se está preparando Zoila, que tiene como principal fuente de ingreso su restaurante, lugar donde cada día iba su hermano y hasta cantaban: “… y levantarle la falda a la gorda del barrio”.

 





2

años tenía el hermano menor de Said.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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