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El arte de las máscaras de los diablos pillareños

Lunes, 17 de Abril de 2017

Detalle. Cada máscara es única, los diseños no suelen repetirse, ya que son parecidas, pero jamás iguales.


Decenas de personas se dedican a la fabricación de caretas en Píllaro, que dura en promedio tres meses su elaboración.




TUNGURAHUA, LA HORA


El diablo es el principal personaje de la diablada pillareña que se celebra del primero al 6 de enero de todos los años.


Ninguna otra fiesta, como esta, altera tanto la cotidianidad de las familias de esta urbe, localizada a 25 minutos de Ambato.


En Píllaro se diseñan y elaboran a mano las máscaras utilizando técnicas antiguas, como es el uso del papel y el engrudo.


Los artesanos desde junio empiezan con la confección de los trajes de color rojo y las caretas extravagantes que visten de diablos en los seis días de fiesta.
Por otro lado, hay personas que se dedican a esta elaboración casi todo el año porque tienen pedidos para diferentes lugares de la provincia.


En la calle Sucre, frente a la unidad educativa Mariscal Sucre en el centro de la ciudad, se encuentra el taller de David Guamaquishpe Velasteguí, quien es un hábil artesano en la elaboración de máscaras de ‘diablos’ por más de 30 años.
“Todo el tiempo trabajando las caretas, es un trabajo demoroso, porque hay que hacer el molde, después colocar el papel y cuando está fresca la masa, se ponen los cachos”, asegura David.

 

 

 



Elaboración


En una mesa de madera David coloca más de 15 caretas y cinco muñecos confeccionados con papel. La labor se cumple con cuidado para evitar daños, especialmente cuando comienza a ubicar los cuernos y los dientes de los animales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elaboración. Las creativas máscaras se hacen con papel reciclado, engrudo y pinturas.

 

Los dientes de las máscaras también son reales explica el artesano, quien agrega que se usan especialmente los de chancho o de perro; hay caretas que se elaboran con mandíbulas de vaca.


Los cachos preferidos para adornar las máscaras son de venado y toro. “Los de venado casi ya no se los consigue porque como todos sabemos es un animal que está prohibido cazarlos, es por eso que he optado por diseñarlos yo mismo con huesos de vaca, haciendo una que otra maniobra para que se vean reales a los de venado”, comenta Guamaquishpe.


Para que se vaya el mal olor de los cachos de toro hay que hervirlos por varias horas, se los entierra en masilla y después se pega en la máscara con una masilla especial.

 



Tiempo


Cada tres meses sale un promedio de 30 máscaras, esto debido a que requieren de mucho tiempo de secado con el fin de que no se salgan los cachos y queden firmes, sin riesgo de que se rompan.
El peso de cada máscara, según el modelo, es de entre ocho y 10 libras.


El costo de las máscaras va desde los 40 dólares para niños, hasta los 150 dólares para adultos, todo depende del número de cachos; el máximo de cachos que entran en una máscara es de 10 a 12 pares, esto depende mucho del artesano.


Los modelos y los colores para imitar al ‘maligno’ son muy diversos y a la vez llamativos. (DA)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arte. David Guamaquishpe, mostrando su arte en máscaras.

 


El traje


En otro de los locales ubicado en el centro de Píllaro está uno de los sastres más conocidos por los lugareños, don Luis Guachamín. Él diseña y confecciona esta vestimenta que tiene una blusa, un pantalón y una capa de color rojo. Está adornada con lentejuelas y encajes dorados. Lleva 40 de sus 60 años en esta labor que aprendió de su madre María Sisa.


“Esto lo aprendimos de nuestros mayores. Mis abuelos y padres las confeccionaban y bailaban en la diablada”, comenta Luis con una sonrisa.


Miles de personas de todas las parroquias celebran la tradicional diablada por las calles céntricas de la ‘Tierra de Rumiñahui’. Mientras más feas sean las máscaras, más atractivas se vuelven para el público.

 



Historia de la diablada


De acuerdo con el historiador Pedro Reino, la diablada es parte de la identidad del pueblo de ese sector. “Los diablos, según la concepción cristiana, llegaron a América con la Conquista española, este personaje es un invento del cristianismo. La diablada se convirtió en una festividad autóctona de los pillareños”.


Reino informa que al ser presentado a los indígenas el cristianismo como signo de opresión por mostrar a su Dios sometido a sufrimientos, ellos toman al diablo como signo de libertad.




El dato


Todo depende del número de cachos para el precio de una máscara.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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