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Intercultural

El vestuario del chagra se confecciona en Ambato

Martes, 18 de Abril de 2017

Conocimiento. Patricio Naula aprendió este oficio de su padre.



Zamarros, cinturones, cuerdas, estribos y otros trabajos en cuero se realizan en la talabartería.



TUNGURAHUA, LA HORA 

 


En la ciudad de Ambato, aunque de manera muy escasa, aún existen artesanos que mantienen sus talleres de talabartería, como es el caso de Pedro Naula, de 59 años de edad, oriundo de la parroquia Licto (Chimborazo), quien dejará su legado a sus hijos Diego y Patricio.

 


Él desde hace 40 años radica en esta ciudad realizando este oficio que ya casi va desapareciendo con el pasar de los años.

 


Cuando era un niño aprendió a moldear el cuero, poco a poco y con constancia empezó a transformar este material en productos para los amantes de los caballos. Las monturas, los zamarros y las vetas son algunos de los productos que hace en su talabartería. Con nostalgia recuerda cómo aprendió sobre este oficio cuando tenía 14 años, en su tierra natal.

 


Trabaja junto con uno de sus hijos, Patricio, quien aprendió esta habilidad a sus 18 años, en la confección de zamarros, monturas e implementos que usan los chagras para las tareas en los páramos, todo esto lo elabora de forma manual.

 


“En sus inicios, los zamarros eran confeccionados con piel de tigrillo y venado, pero por su desaparición se prohibió su uso y ahora utilizamos el cuero de borrego, llamingo, chivo e incluso ganado vacuno”, mencionó Pedro.

 


Este artesano en cada zamarro trabaja un día y su precio oscila entre los 80 y 90 dólares, dependiendo del tipo de cuero. Incluso afirma que ecuatorianos que viven en España, Italia y Estados Unidos los han comprado para las comparsas que efectúan en esos países.

 


Comenta que confeccionar una montura para caballo “bien trabajada” le toma 15 días y puede costar hasta 750 dólares.

 


Pero se lamentó de que en los últimos años la venta bajó en forma considerable, hay ocasiones en que una se comercializa a los seis meses o una vez al año.

 


Una de las situaciones que alegra a Pedro es que sus dos hijos aprendieron de este arte, el mayor tiene su propio taller mientras que Patricio, su segundo hijo, le ayuda en la labor. “Me gusta este arte porque es algo que no todos conocen y no todos lo saben hacer bien, nosotros efectuamos un trabajo de calidad y cien por ciento garantizado”, explica Patricio.

 


Sin embargo, considera que poco a poco la talabartería va en descenso, él está consciente que luego de sus dos hijos, Diego y Patricio, quienes aprendieron y ejercen esta actividad, se terminará esta tradición por lo menos en su familia, aunque comentó que en sí artesanos que se dedican a este arte ya quedan muy pocos.

 


“Ya somos los últimos maestros, así como se terminaron oficios como la hojalatería o la herrería, la talabartería también llegará a su fin y eso me da mucha pena porque de esto he vivido y me he mantenido hasta ahora”, manifiesta con mucha nostalgia Pedro.

 


Revela que existen ejemplares de zamarros en piel de chivo, vaca, caballo y borrego, que pertenecen a comunidades de Tungurahua, Chimborazo, Cañar y Azuay. Pero, el artesano considera que antes de la llegada de los españoles, se utilizaba la piel de llama para la confección de esta indumentaria. Además, las características de las pieles, según Naula, dependían del entorno en el que vivía la especie animal.

 


Por otro lado, considera que esta prenda se usaba para determinadas festividades y principalmente como prenda utilitaria, al parecer exclusiva de los hombres, que les protegía del frío.

 

 

 

Confección. En la elaboración de un zamarro se tarda un día entero, para posterior sacarlos a la venta.



Trabajo

 


Naula afirma que por esa razón desde hace aproximadamente seis años se dedicó a confeccionar trajes de los pueblos de Salasaca, Otavalo, Cayambe, Pilahuín, Puruhá y otros, así como de chagras, yumbos, diablo huma, diablos de Píllaro, para poder así alquilarlos para las comparsas que se realizan en las fiestas populares.

 


“De una u otra manera hay que ver cómo darse las vueltas, porque ahora con esta economía baja, esperar que alguien venga y compre una montura o un zamarro es para dormirse en el negocio”, cuenta con una sonrisa Patricio, hijo del artesano.

 


Es por esta razón que ellos esperan que las festividades en los pueblos se mantengan porque consideran que las comparsas son una tradición para resaltar la cultura ancestral de Ecuador.

 


Significado



El zamarro es un atuendo rústico en piel de animal, semejante a un pantalón, que portan los hombres, se sostiene en la cintura y cubre las piernas. Esta hecho de piel con lana o pelo, que puede ir tanto solo por fuera o por dentro.

 


Además, a diferencia de las correas y los detalles de cuero que sirven actualmente para sostener el zamarro, se presume que tenía ataduras de lana.

 


Entre los personajes que utilizaban este atuendo, según Pedro, consta el aya huma, el rucuyaya, el taita carnaval; entre otros.

 


El zamarro se usa únicamente en ciertos bailes, pero no en todos. Por ejemplo en la fiesta del Inti Raymi y el Paucar Raymi o Carnaval, además que solo en algunas comunidades lo portan los rucuyayas. (DA)





El dato


Aparte de la talabartería, la familia Naula trabaja en todo tipo de cuero: confeccionan estribos, correas, estuches para celulares, pulseras y más.









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