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Los tomadores de yage resisten en el tiempo

Miércoles, 10 de Mayo de 2017

PRESENTACIÓN. Rubén Criollo viste con orgullo su indumentaria adornada con símbolos elaborados con animales y objetos que les proporciona la selva.



Los taitas son importantes en la comunidad Cofán-Dureno. Aún hay quienes quieren seguir su camino.



Una muestra del interés por ser maestros es la de Rubén Criollo, de 23 años de edad, quien lleva un proceso de aprendizaje de 13 años y dice que aún “falta recorrer mucho camino” para convertirse en shamán y poder ayudar a las personas a curar sus males.

 


Por ahora es un aprendiz que sigue de cerca las enseñanzas de su padre, un taita de la comunidad Cofán-Dureno, asentada en Lago Agrio-Sucumbíos, que siempre le ha dicho que tiene que hacer el bien.

 


“Los shamanes apoyan a la gente cuando están enfermos; les curan, les sanan, porque cuando toman el yage ven lo que tienen y les curan”, aseguró cuando visitó Diario La Hora, en Quito.

 


¿Qué le motivó a seguir los pasos de su padre?



Mi padre es taita. Estoy aprendiendo poco a poco. Mi padre me decía, cuando era niño, que tome yage y apoye a las personas de la comunidad. Mis abuelos, quienes también son taitas, han pedido que no se pierda esa tradición, entonces estamos nosotros para aprender y apoyar a la gente.




 

VISITA. En su visita a Diario La Hora, en Quito, habló del yoko, un bejuco preparado para tener fuerzas, y de la sanganga, para limpiar las malas energías.



¿Desde cuándo se interesó?



Tenía aproximadamente 10 años cuando le manifesté a mi padre mi interés por tomar yage. Me dijo que sí, pero me indicó que hay que cuidarse mucho. Se debe tener una buena alimentación, alejarse de ciertas cosas y personas, como de mujeres que estén menstruando o estén embarazadas y de los perros. Quienes tomamos yage debemos comer lo que el estómago puede guardar, caso contrario nos haría daño. Por eso es que yo siempre cuido mi cuerpo y mi padre también lo hace y cada vez que sale a la ciudad prefiere no comer nada.

 



¿Hay que hacer sacrificios para ser un tomador de yage y shamán?

 


Nosotros “sufrimos” para ser taitas. Este sufrimiento quiere decir que debemos someternos a una dieta alimentaria estricta, porque no comemos carnes rojas, por ejemplo; no tenemos contacto con mujeres y si una de ellas que está menstruando pasa por nuestro lado, nos afecta; debemos tener un cuidado espiritual profundo para ser shamanes buenos. El aprendizaje es largo.

 

ACCESORIOS. Las artesanías las hacen con implementos que les brinda la naturaleza.



¿Cómo preparan el yage y dónde lo toman?

 


El yage se obtiene de cocinar un bejuco que antes se sacaba de la selva, pero que ahora se cultiva en las chacras familiares, con el yageucu, que son las hojas de un pequeño árbol. Se cocina en una olla grande con abundante agua durante un día entero y a fuego medio y para que los efectos no sean muy pesados se cuida mucho que la espuma que se hace al hervir no caiga a la tierra. Cocinando bien el yage vendrá la ‘borrachera’ bien y pueden ver al Sol, el que tiene un camino inmenso y largo, donde también hay gente que se comunica espiritualmente con nuestros taitas.

 


Nuestros ojos, sin tomar yage, no pueden ver nada.


Esta bebida la tomamos aislados en la selva, en la maloka, que es una choza donde solo está el taita y los tomadores de yage. Esto se hace cada fin de semana y durante la noche.

 


¿Qué siente cuando bebe el yage?



La ‘borrachera’ del yage es un trance. Después de tomar la bebida nuestro cuerpo queda en la tierra y nuestro espíritu viaja a otra parte muy lejos. El padre de mi padre le ha contado que ellos llegan hasta Dios; que van por el camino del Sol, que suben al cielo y conversan con Dios y que les ha pedido no hacer brujería, porque eso es malo.

 


Cuando se toma yage se sienten sonidos, se ven visiones y colores nunca vistos en la tierra. Tomando el yage se encuentra a las personas del río, del cielo, de la tierra; puedes escuchar a muchos kilómetros a la distancia, como el sonido de la cabecera del río…

 


Cuando le dices al taita lo que estas viendo, él nos cuenta que esas visiones no son de este mundo, pero que son las que dan energía a los taitas. Se trata de dos mundos: el de la luz, que es Dios, con el de la oscuridad, que es el diablo. Nosotros estamos con Dios. No hacemos el mal y por eso después de que pasa el efecto del yage nos sentimos alegres y sin pereza. (CM)







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