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Cultura y mejoramiento humano

Viernes, 19 de Mayo de 2017

Manuel García Verdecia



Manuel García Verdecia



Alguna gente habla de “alta cultura” o “arte elitista”. No quiero emplear esos términos, aunque no tengo ningún prejuicio hacia ellos, simplemente porque durante años han estado conectados a circunstancias que le confieren cierto cariz discriminatorio. Prefiero hablar de arte verdadero, así sencillamente. los conceptos de “alto” o “elitista” han sido enarbolados no siempre como escalón superior de realización estética sino como polo opuesto al llamado “arte masivo” o “de masas”. Este último apareció con el desarrollo de las sociedades industriales y el crecimiento de un sector obrero escolarizado. Sin embargo, no fueron las clases bajas las que autodefinieron así sus realizaciones artísticas sino los académicos y analistas que representaban a las clases poderosas.

 


Lógicamente, las creaciones de un sector sin las debidas posibilidades de referencia o de estudio no dejaban de ser, por sus intenciones y las satisfacciones que cubrían, productos culturales que en gran medida carecían de artisticidad o perspectivas trascendentes pues no podían ir más allá de las limitaciones de sus generadores y receptores. No obstante, por las compenetraciones y las movilidades entre distintos sectores de la actividad humana, mucho de ese arte, ingenuo, rústico, imperfecto, sirvió de fundamento a posteriores realizaciones de mayor alcance.

 


Sin embargo, el concepto de “arte de masas” pronto fue adoptado y manipulado por sistemas explotadores o populistas en control del poder. La idea, en sí misma perniciosa por reductiva así como discriminadora por confinadora, presupone un numeroso grupo humano que siente y se comporta como una masa, algo informe, moldeable, pasivo.

 


Esto convino a los sistemas establecidos que se dieron a “normalizar” y promocionar este arte de masas, aceptándolo como categoría, pero distinguiéndolo del otro, el de la “alta cultura”. Estos sistemas olvidaron y desatendieron sus responsabilidades en ayudar a esos grupos humanos a identificar sus necesidades y esforzarse en suplirlas, para lo cual debían propiciar las condiciones en que estos pudieran cultivarse y edificar una sensibilidad más a tono con los propósitos y búsquedas del humanismo.

 

 

 

 


manuel.odiseo@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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