Un mártir ecuatoriano

FEB, 16, 2019 | 00:15 - Por CARLOS FREILE

Carlos Freile

La prensa católica internacional nos trajo esta noticia: “El Papa Francisco recibió este martes 12 de febrero al cardenal Angelo Becciu, de la Causa de los Santos, y firmó una serie de decretos. Uno permite beatificar como mártir al jesuita ecuatoriano Emilio Moscoso, asesinado por soldados liberales en 1897 en Riobamba (Ecuador)”. La casi totalidad de los católicos ecuatorianos ignora, con seguridad, que este sacerdote fue asesinado por odio a la fe en tiempos de Eloy Alfaro. 

El padre Moscoso nació en Cuenca el 21 de abril de 1846, se desempeñó como profesor en varios colegios de la Compañía de Jesús hasta que en 1892 fue nombrado Rector de uno de los Colegios más antiguos del Ecuador, el San Felipe de Riobamba. Tenía fama de hombre dulce, tranquilo, de bondad y paciencia exquisitas. 

El 2 de mayo de 1897 los jesuitas del colegio fueron apresados en el local del antiguo seminario, convertido en cuartel, situado frente al colegio. Algunos guardaron prisión diez días, otros fueron liberados el día siguiente, entre ellos el padre Moscoso. En la madrugada del 4 de mayo, un grupo de guerrilleros conservadores entraron al Colegio, convencidos de que estaba desocupado, para atacar desde allí al cuartel. 

Fracasado el intento, se refugiaron en la capilla; las tropas alfaristas rompieron la puerta a hachazos, mataron a varias personas, combatientes y simples vecinos, destrozaron el sagrario, cometieron horrendos sacrilegios, luego pasaron al colegio; su jefe, Flavio Alfaro, gritaba: “¡Maten a todos los frailes!”. Dos de sus oficiales, extranjeros, entraron a la celda del padre Moscoso y lo asesinaron a sangre fría, luego profanaron su cadáver y lo arrastraron. 

De inmediato el pueblo de Riobamba habló de martirio, pero los jesuitas y el obispo, para evitar mayores daños por parte de los liberales acallaron las voces populares. Pero el momento de la justicia ha llegado. El Ecuador católico debe ponerse de pie para preparar como es debido la fiesta de la beatificación y agradecer a Dios por tener en los altares una víctima de los enemigos de la Fe.


cfreile@usfq.edu.ec
 

COMENTA CON EL AUTOR

cfreile@lahora.com.ec

Más Noticias De Opinión

Un Estado fallido

00:40 | | El régimen de Nicolás Maduro tiene, finalmente, de qué vanagloriarse: ha  logrado convertir a Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, en una nación sin gasolina donde la población puede pasar días en cola para adquirir el combustible.

El doctor Julio César y la vejez

00:35 | | Se ha vuelto un oxímoron hablar en el Ecuador de políticos honestos. “Yo quisiera que ella llegue a mi edad. No pueden decirme que soy viejo y ladrón”.

Un sitio en la historia

00:30 | | Cinco años de ausencia, silencio e injusticia. Un paro cardíaco puso fin a más de medio siglo de diplomacia de Diego Cordovez Zegers, quiteño nacido en 1935, de gran reputación, influencia y credibilidad a nivel nacional y mundial.

Lenín, ¿eres tú?

00:25 | | Dos años de gobierno y para mí solo hay una cosa clara: Lenín es un maestro de la política. Cuando fue vicepresidente de Rafael Correa, era una figura bonachona, dedicado a las causas sociales y poco embarrado en la política diaria.

La resta es mayor que la suma

00:20 | | Nunca consideré que Cristina Kirchner fuera una mala candidata, ni dije que es la figura opositora que más le conviene a Mauricio Macri. Siempre afirmé lo contrario.

Verdades a medias

00:15 | | El reino de la mentira es una matriz que direccionan los políticos con sus decisiones y omisiones; la reproducen al camuflar hechos y tapar nombres cuando la corrupción campea.

Yunda: defensa y aliados

00:10 | | La historia luminosa de Quito no tiene por qué detenerse en el oscuro reduccionismo con el que el articulista Juan José Illingworth culpa a Quito y victimiza a su ciudad para precautelar todo flujo económico direccionado a su molino.

Leer a Marx no daña a nadie

00:05 | | Carlos Marx no puso bombas, no hizo fusilar a nadie, no mandó a nadie a campos de concentración ni los obligó a expatriarse, tampoco propuso la estatalización burocrática y policial de la sociedad.

COLUMNISTAS