Assange: gato encerrado

OCT, 21, 2018 | 00:12 - Por Ugo Stornaiolo

La expresión “gato encerrado” insinúa algo oculto o secreto. Los ladrones (siglos XVI y XVII) al robar casas, buscaban bolsas de dinero, llamadas “gatos”, como evidencian obras de Cervantes, Quevedo o Lope de Vega. La embajada del Ecuador en Londres tiene un “gato gordo y grueso” y no es el que vive con Julian Assange, a quien el nuevo protocolo, fijado por la cancillería, le exige cuidar a su felino.


El ‘hacker’, célebre por filtrar documentos secretos de gobiernos de todo el mundo en Wikileaks (2010-2018) ha cometido abusos: uso de teléfonos, redes y computadoras en la legación, el maltrato de sus invitados a funcionarios. Pero, sobre todo, su intervención en asuntos de política de otros países, como su injerencia en las elecciones de EE.UU., donde sus filtraciones favorecieron a Trump o su actuación en Catalunya, adhiriendo a la independencia de España.


El ‘hacker’ es osado: desde Londres anuncia juicio al canciller Valencia por permitir que una asambleísta acceda a la información sobre su situación legal: desde su asilo a su extraña naturalización, en tiempos de la excanciller, hoy titular de la Asamblea de la ONU, María Fernanda Espinoza.


Indigna a la opinión pública la delicadeza y el cuidado con que se trata este asunto, como de “seguridad nacional”, dejando entrever dudas sobre la información manejada. Se sospecha que Assange estaría chantajeando a algunas autoridades, pues parece conocer más asuntos secretos. No solo del gobierno anterior...


Interesa saber las conexiones fraguadas para que este “naturalizado” acceda a un cargo diplomático en Londres y así, de acuerdo con la Convención de Viena sobre Inmunidades y Privilegios Diplomáticos, reubicarlo en la embajada en Moscú. ¿Putin y Correa tuvieron algo que ver? ¿Qué personajes tienen intereses ocultos?


Si Assange, como señala un documento “no reservado” de la cancillería, renunció voluntariamente al asilo: ¿qué hace en la embajada en Londres? Parece temer por su vida, pues pide “continuar bajo la protección del Estado ecuatoriano como persona internacionalmente protegida”. Lo cierto es que el gato aún maúlla en su encierro…


ugostornaiolopimentel@gmail.com

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