Un año difícil para los migrantes venezolanos

DIC, 09, 2019 |

Necesidad. Las aulas para nivelar a los niños aún no pueden cumplirse.
Problema. Muchos migrantes piden dinero en las calles.
Realidad. Los controles a los migrantes son permanentes.

Con deshidratación y desnutrición crónica, zapatos desgastados y un gran dolor en el corazón, tras dejar atrás a su tierra, familiares y la vida que conocían, es como  la mayoría de migrantes venezolanos llegan al país para enfrentarse a nuevos retos y empezar una nueva vida.

“No son tiempos fáciles para nosotros, hemos tenido que sufrir discriminación, malos tratos, no nos dan la oportunidad de trabajar o demostrar nuestras habilidades y conocimientos”, agregó María Gracia Barcos, migrante venezolana quien vende comida en la calle desde hace un año, que llegó al Ecuador.

María Gracia es ingeniera en Medio Ambiente, tiene una maestría en recursos renovables. No ha podido hallar un trabajo en su profesión y a pesar de que han existido vacantes y asistió a entrevistas, las puertas se le han cerrado.

Con el dolor de dejar a sus padres y hermanos, María Gracia abandonó su país y se instaló en Latacunga pues lo ve como un sitio tranquilo y seguro en donde ha podido conseguir calma e ingresos con las ventas informales, para enviarlos a sus familiares.

Dice con alivio, que no tiene hijos, pues asegura que esto complicaría más las cosas, “conozco muchos amigos que han tenido que dejar a sus hijos, otros han venido con ellos y para los niños es algo traumático y muy difícil de superar”.
 

Xenofobia

Ronald Moreno, presidente de la Asociación Chamos Venezolanos en Latacunga, explicó que este año ha sido difícil pues  las movilizaciones agravaron su condición social y la xenofobia  se ha incrementado.  “El rechazo que tienen a los venezolanos en el ámbito laboral ha crecido más cada día y esto nos afecta muchísimo”, añadió.

El Dato
La xenofobia es la fobia al extranjero o inmigrante, cuyas manifestaciones empiezan con el rechazo hasta el maltrato.

Comunicó que ahora para una persona venezolana es muy difícil encontrar una casa pues ya los propietarios no quieren arrendar por diversos factores, uno es la xenofobia y otro los malos comentarios acerca de personas de esta nacionalidad que han hecho quedar mal a sus compatriotas.

Con las movilizaciones muchas de las acciones negativas que se presentaron generaron un odio masivo en contra de ellos, tal es así que temían salir a las calles o hablar con los demás.

David Fuentes, quien ya vive en la ciudad dos años, agregó que en este tiempo ha logrado conseguir trabajos ocasionales. “Si quieres trabajar debes olvidar el lugar de donde vienes y mantenerte callado para que la gente no te mire mal”, expresó.

David considera que estas actitudes deben cambiar, que en esta temporada de reflexión las personas entiendan que todos son humanos y los problemas sociales y políticos le pueden pasar a cualquier país y por esto nadie está libre de vivir esta realidad.  “Ninguno de nosotros ha querido venir a quitarle el empleo a nadie, solo hemos salido porque tenemos familias y derecho a soñar con algo mejor”, precisó.

Proyectos sin cumplirse

La fundación Chamos Venezolanos,  ya no cuenta con una sede ni tampoco ha podido ejecutar el proyecto de las aulas solidarias que buscaban dar clases y nivelar a los niños venezolanos, pues a pesar de contar con el dinero y con personas responsables que se hacen cargo de la fundación en la ciudad, no han encontrado alguien que quiera rentar el espacio.

Sin embargo, la fundación se mantiene en el plan de ayudar a las personas que llegan en situación crónica y entregar donativos lo que se puede gestionar a través de la página Chamos Venezolanos en el Ecuador en Facebook o en el contacto 0997798031.
 

Controles migratorios

En Latacunga hay puntos estratégicos en donde se ha visualizado el trabajo de las personas extranjeras así como la mendicidad en las calles. Esta última actividad causa molestia en los venezolanos que han buscado una forma de sustento, “no me parece correcto que expongan así a los niños ni tampoco que muestren esa cara de las personas que venimos de Venezuela”, agregó María Gracia Barcos.

 Barcos destacó que la mayoría ha llegado a dormir en las calles albergues y hasta bajo un puente, pero no se han quedado así y han buscado la forma de salir adelante, “nosotros como compatriotas hemos buscado ayudarlos pero no lo permiten y creo que sí deben intervenir las autoridades”.

La semana pasada se cumplió un operativo en las calles de Latacunga, en este participó la Intendencia de Policía, Policía Nacional y Migración quienes se acercaron al puente  Benjamín Terán.

Paola López, comisaría nacional explicó que en el sitio se encontró  a seis personas trabajando de forma informal y se revisó  la documentación. En el proceso se le entregó una salida inmediata a un ciudadano colombiano y a los demás se les emitió una multa para que legalicen su situación.

López destacó que estos controles buscan que quienes trabajan tengan sus documentos en regla y así controlar sus antecedentes y realidad dentro del país.
 

Registro migratorio

Actualmente los ciudadanos venezolanos cumplen un registro en la unidad de migración de Latacunga  y acuden para cumplir con entrevistas que permitan corroborar sus datos.

Según el Ministerio de Gobierno, el registro sirve para la obtención de la amnistía y para iniciar el proceso de una solicitud de residencia temporal en el Ministerio de Relaciones Exteriores, este procedimiento busca ampliar la información sobre la migración de venezolanos en el país, con el objetivo de diseñar y establecer políticas públicas integrales, para la atención de los ciudadanos venezolanos que residen en el país.

La participación en el registro no otorga derechos ni permite el acceso a planes o programas sociales u otras garantías diferentes a las dispuestas en la oferta institucional de las entidades del Estado, de conformidad con la normativa legal vigente. En la unidad de Migración a diario se ven largas filas de ciudadanos que cumplen con el registro, pero no se entregan datos oficiales a los medios de comunicación. (NA)


El Dato 
 

Desde mayo del 2017 hasta julio 2019 han ingresado a Ecuador 1’673 .980 venezolanos. De ellos, 341. 561 permanecen en el país.