Latacunga vivió una feria inolvidable

DIC, 14, 2019 |

Genialidad. ”El galleo del bú”, antigua suerte del toreo de capa recreada por Morante de la Puebla en Latacunga. (Foto: Alberto Suárez)
Poder. Imponente natural de Miguel Ángel Perera al gran toro “Osito” de Triana. (Foto: Andrea Grijalva)
Magia. El arte de Morante de la Puebla al torear al natural. (Foto: Alberto Suárez)
Temple. El templado toreo de muleta del peruano Andrés Roca Rey. (Foto: Alberto Suárez)

Por: Santiago Aguilar

Extraordinaria resultó la Feria de Latacunga 2019. Episodios sobresalientes de la primera tarde, cumplida el jueves 5, fueron el arte de Morante de la Puebla, el poder de Andrés Roca Rey y la brillante alternativa de Juan Andrés Marcillo. 

Los momentos de mayor emoción se vivieron durante la lidia del cuarto de la tarde, con el hierro de Triana, con el que Morante construyó una auténtica obra de arte. El torero de la Puebla plasmó su tauromaquia más cara en repetidas series de rítmicos muletazos de bello trazo y despaciosa ejecución. Si el toreo con la diestra caló hondo en el graderío, la tela, manejada con la izquierda, reventó al tendido que se volcó con el genio andaluz. Con la plaza aún en trance, Roca Rey formó un alboroto con el corrido en quinto lugar. Por su parte, el compatriota Marcillo vivió una alternativa perfecta. Si anduvo bien en el astado del doctorado, en el sexto, también de Triana, logró sumarse a la apoteosis tras indultar a un gran toro.

Al día siguiente, otra vez los astros se alinearon en Latacunga para que esta ciudad se convierta en el centro del universo taurino, en el que brillaron con luz propia las reses de Huagrahuasi y Triana, que, a su vez, permitieron el cenit del toreo por las faenas de Enrique Ponce, El Fandi y Miguel Ángel Perera.

El maestro Ponce cuajó una buena faena al primero, pero la malogró con la espada cortando luego un apéndice al cuarto con el que repitió su sobrio quehacer. El ‘Fandi’ volvió a triunfar en estas latitudes y su exuberante tauromaquia fue mostrada en los toros que lidió. Obtuvo los máximos trofeos del indulatdo quinto, tras recoger una oreja de su primero.

Con la parroquia en estado de ebullición apareció “Osito” de Triana que le cupo en suerte a Miguel Ángel Perera que se vacío toreando en una faena inolvidable. La belleza del trasteo y la bravura del astado determinaron el indulto y los premios simbólicos para su lidiador.

Con el emotivo Festival de la Virgen Esperanza de Triana la feria terminó el sábado 7 con los graderíos llenos de aficionados; Ponce, Morante, El Fandi, Perera y los ecuatorianos Samper y Mejía, protagonizaron una interesante tarde que se saldó con los triunfos de Morante de la Puebla que, otra vez, derrochó genialidad y torería, El Fandi, entrega y espectacularidad y Perera, escenificando pasajes de su imponente tauromaquia.

El caso es que la Feria San Isidro Labrador de Latacunga resultó excepcional, por la masiva presencia de aficionados que llenaron los tendidos de la plaza en los tres festejos del ciclo; por el superlativo resultado artístico derivado de la memorable actuación de los toreros y, claro está, por el sobresaliente comportamiento de los ejemplares de Huagrahuasi y Triana.