Trabajo informal, fuente de ingresos para venezolanos

ENE, 24, 2019 |

PEDIDO. Un grupo de venezolanos radicado en Esmeraldas, entre ellos Yahaira Vilche (primera izquierda), pidieron a la comunidad mantener la armonía con ellos.

La voz de Ramón Hidalgo, venezolano radicado hace dos meses en Esmeraldas, es una bofetada para sus coterráneos, que han hecho de la mendicidad su única forma de subsistencia fuera de la tierra que los vio nacer.

“Soy venezolano y me hago responsable de lo que voy a decir: si se va a recorrer dos naciones, lejos de su país, a pedir todos los días… devuélvase a su nación. Sea mendigo allá (Venezuela) donde tenemos que serlo porque no hay oportunidades y no acá”, lo dijo con respeto y aplomo.

Está convencido que con un día de mendicidad se puede recaudar para comprar un paquete de agua y empezar un trabajo informal. La mendicidad no es tan favorable para todos. La mañana de ayer en la vereda de las calles Simón Bolívar y Vicente Piedrahita, centro de la ciudad de Esmeraldas, desde las 09:30 hasta las 09:45, 114 personas pasaron junto a una mujer chachi (ecuatoriana), adulta mayor que mendigaba; en ese periodo solo recibió dos monedas: de 25 y 10 centavos.

No a la xenofobia

Adan Suniaga, coterráneo de Ramón Hidalgo, quien hace cuatro meses llegó con su esposa e hijo a Esmeraldas, se opone también a la mendicidad extrema

Recuerda que inicialmente trabajaba en la bodega de una tienda, pero los 12,50 dólares que recibía diarios a cambio de 16 horas de trabajo (07:00 a 23:00) le parecían una explotación laboral, por eso ahora vende agua embotellada.

Yahaira Vilche, de la comunidad de venezolanos en Esmeraldas y vicepresidenta del Consejo Consultivo de Movilidad Humana, manifestó que en Esmeraldas están más de 1.000 venezolanos; 300 son menores de edad.

Asegura que la mayoría subsiste del comercio informal (trabajan en restaurantes, panaderías, hoteles, ventas en la calle) y que los que piden son un punto visible, pero no representan al conglomerado.  Ahora la preocupación de la comunidad radica en la disposición gubernamental de exigirles pasado judicial apostillado.

Esmeraldas es paz

“Lo correcto es que se haga uso de la tecnología para pedir esa información entre países. Apostillar un documento toma meses. Por favor entiendan que no venimos como turistas, sino que a trabajar para subsistir”, comenta la vocera, tras destacar que Esmeraldas no ha mostrado acciones xenofóbicas en contra de ellos.

En ese contexto, Jeanie Vivero, responsable de la Unidad de Movilidad Humana, coincide con la cifra de migrantes venezolanos en Esmeraldas y enfatiza en que Esmeraldas es tierra de paz y reitera la importancia de mantener esa categoría, siendo acogedores.

Víctor Hugo Garcés, técnico de la Unidad de Género Municipal, pide no optar por la venganza y más bien hace dos reflexiones: La violencia no tiene nacionalidad; los extranjeros tienen los mismos derechos y obligaciones que un ecuatoriano.

“Esmeraldas históricamente ha sido una provincia acogiente. Si podemos extenderles la mano, hagámoslo”.

Enrique Gómez,

Coordinador técnico del Consejo Cantonal de Protección de Derechos de Esmeraldas.

“Hay algunas escenas de violencia en contra de los venezolanos, de seguro que no queremos que le suceda lo mismo a nuestros hermanos ecuatorianos”.

Isabel Padilla,

Pastoral Social Esmeraldas.

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