La máxima instancia municipal

ENE, 17, 2019 | - Por Gustavo Andrade

POR: Gustavo Andrade

Con frecuencia observamos que el Alcalde hace y deshace en la ciudad. Es cierto que su responsabilidad es de administrar los bienes y servicios públicos para que funcionen de manera eficiente; y, ejecutar programas y proyectos, pero sus acciones se encuentran en teoría delimitadas por las decisiones de un cuerpo colegiado que se denomina Concejo Municipal, siendo esta la máxima instancia del Municipio. De esta manera se trata de garantizar el cumplimiento del principio constitucional de los “pesos y contrapesos”, por medio del cual se pretende impedir la centralización del poder en una persona “autocracia” garantizando el cumplimiento de la democracia representativa.

Este cuerpo colegiado en Ibarra está conformado por nueve concejales (siete urbanos y dos rurales) que de manera conjunta con el Alcalde, siguiendo un procedimiento al que se le ha dado el nombre de parlamentario, son los encargados de regular por medio de ordenanzas y resoluciones los asuntos públicos; y, controlar el presupuesto para que se invierta en los asuntos prioritarios evitando que haya corrupción. Por esta razón es importante que nos cuestionemos no solamente qué tipo de Alcalde tenemos, además hay que analizar el perfil de los concejales para tener la certeza de que velarán por el interés colectivo de la ciudad y no se limiten a aprobar los asuntos tratados en el orden del día de las sesiones sin que tengan una profunda capacidad de análisis y entendimiento sobre lo que están decidiendo.

Es momento de que elijamos a personas que tengan conocimiento en temas relacionados con gobernanza, legislación, planificación, entre otros temas referentes a asuntos urbanos; también que tengan experiencia en el ámbito público y privado, lo que les permitirá comprender la dinámica de funcionamiento de las urbes; y, convicción de que la política es el arte de servir a la comunidad. De esta manera tendremos garantías que posibilitarán el desarrollo de la ciudad pensando no solamente en el presente sino proyectando hacia el futuro a las ciudades.

Es momento de construir una nueva historia para Ibarra.

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