Los líderes de relumbrón

MAR, 25, 2019 | - Por Fausto Jaramillo Y.

Es conocido por todos los ecuatorianos que una de las obras más emblemáticas del despilfarro y falta de planificación del anterior gobierno es la pretendida y publicitada Refinería del Pacífico, donde se desperdiciaron mil quinientos millones de dólares en aplanar un terreno y construir un ducto de transporte de agua hasta ese lugar. Los intentos para justificar ese desmesurado gasto improductivos resultarían risibles sino no fuera porque los ecuatorianos pagaremos las consecuencias de este mamotreto.

Y es más doloroso, cuando las noticias que dan cuenta de los destrozos y devastación que causan las lluvias invernales en casi todo el territorio nacional, especialmente en las provincias de la Costa. Mil quinientos millones de dólares que bien habrían servido para obras de prevención de las inundaciones, encauzar ríos y riachuelos, levantar muros de gaviones y de hormigón, sustentación de puentes y carreteras y sobre todo de educación a las poblaciones asentadas en zonas de riesgo.

Y no se diga que la única culpable de este fenómeno es la naturaleza. Este mismo panorama es una constante desde hace muchos años. Todos los gobiernos tienen su culpa en las muertes y en la destrucción que año a año se producen; pero es innegable que el anterior gobierno tuvo ingentes recursos económicos, como no los tuvieron los anteriores juntos, peor aún el actual, y sin embargo los dilapidó en obras faraónicas que a la postre resultaron proyectos fallidos, sin planificación y peor ejecutados.

Quizás la memoria de los ecuatorianos sería más benevolente con el anterior gobierno si, de verdad, se hubiera preocupado de los cotidianos problemas de su pueblo, en lugar de pensar en el relumbrón que alimentaba la propaganda antes que en la efectiva atención de su pueblo.

Justo ahora que empezamos a conocer los resultados de la última contienda electoral, es el momento de reflexionar lo que significa la política y el compromiso de servir a la ciudadanía, de no dejarse engatusar por ofertas vacuas, de palabras y discursos bonitos que encienden las emociones.

Los votos son las únicas armas que tenemos los ciudadanos para castigar a los mentirosos y retomar el camino del verdadero desarrollo entregando nuestro destino a líderes honestos y honrados.

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