En el Zoo

FEB, 19, 2018 | 00:05 - Por Pablo Escandón Montenegro

Pablo Escandón Montenegro


Guayllabamba es tierra de aguacates para el locro, de chirimoyas y de limas. Y el atractivo mayor es el zoológico, un espacio que cada vez tiene más visitantes que respetan a los animales y al lugar.

Ver la expresión en la cara de los niños cuando por primera vez admiran un león, un jaguar o un oso de anteojos, es confirmar que aún nos queda esperanza para el asombro.

Las preguntas más básicas siempre son las más difíciles de contestar, como cuando el león quiere ‘montar’ a la leona y los niños preguntan por qué la hembra le rugió. Y de manera instantánea surge un flash mob no programado cuando todos los niños rugen, fingen sacar sus colmillos y muestran sus manos como pezuñas con garras.

Las salas del mirador son espacios interactivos para explotar las sensaciones, principalmente el tacto: pieles, escamas, garras, que simulan características de los animales, y una forma de concienciar a los adultos por medio de los niños en la conservación de la naturaleza y el respeto a la fauna silvestre.

El Zoo de Guayllabamba es más que un paseo para ver animales, es una experiencia familiar para quienes no somos aventureros por falta de tiempo, pereza, habilidades y actitud. Visitar el Zoo es, además, dinamizar una localidad y potenciar la memoria, ya que los pequeños quieren conocer de cuando fuimos niños y veníamos a estos lares.

Salir de casa siempre es una aventura, porque dejamos el espacio de comodidad, nos enfrentamos con nuestra pequeña comunidad familiar durante el viaje, y nos volvemos inventivos, divertidos, regañones, pero sobre todo, compartimos el viaje aunque sea solo a Guayllabamba.

En el Zoo se aprende siempre. Es un lugar que no pierde el encanto de entregarnos algo nuevo en cada visita. Es como un museo vivo donde se puede correr, gritar, saltar, reír; donde todos volvemos a ser niños, donde surge nuevamente nuestra capacidad de asombro.

Cuando tenemos contacto, aunque sea visual, con los animales, volvemos a ser naturales, a ser esos otros animales que respetan a los otros.

 

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[email protected] @pabloescand

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