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Hasta que se derramó el vaso de indignación en “La Pileta”

ENE, 25, 2021 | 03:00

MALESTAR. Los ciudadanos persisten en su reclamo ante la falta de colaboración de las autoridades.

Persisten las denuncias sobre establecimientos ruidosos que no acatan y son renuentes a disposiciones legales y municipales.

Moradores de la ciudadela Zamora, sector “La Pileta”, presenta una denuncia pública a la ciudadanía. Los habitantes del sector céntrico de la ciudad de Loja reclamaron que, por repetidas ocasiones, han solicitado a las Comisarias municipales, a la Coordinación del Ministerio del Ambiente y Agua e inclusive la Jueza por amparo constitucional, pero sin recibir una oportuna respuesta.

Quienes residen allí están preocupados por los constantes ruidos y a veces de tipo exagerado, a más de los escándalos repetitivos que suceden diariamente, sin embargo apelan a que el Municipio de Loja, a través de la Comisaría o Secretaría de Ambiente, apliquen -lo que por obligación deben hacer-  controles públicos aleatorios de ruido en diferentes sectores de la ciudad.

Trascendió que se debe atender todas las denuncias ciudadanas, con el respectivo seguimiento del caso, aparte de su tarea implícita de efectuar visitas técnicas a los establecimientos comerciales del sector para que cumplan a cabalidad su permiso de funcionamiento.

El problema de contaminación sonora en bares, discotecas y sitios de expendio de comidas y bebidas, se genera por el uso de parlantes sin control de volumen tolerable en establecimientos comerciales, tiendas, licorerías, negocios, restaurantes, etc.

Otra fuente de ruido se genera por el tráfico vehicular, motocicletas y autos sin el silenciador, que complementan un cuadro ambiental insostenible en la ciudadela Zamora o la denominada “Zona Rosa”, de la capital provincial de Loja.

Para quienes están inmersos en el cometimiento abusivo del exceso de ruido, inclusive al interior de bares, sin la in sonorización correspondiente, aisladores de ruidos, música y del jolgorio de asistentes ebrios, y que está fuera de toda normativa, hay sanciones pecuniarias y hasta la suspensión de permisos.

Las denuncias sobre establecimientos ruidosos que no acatan y son renuentes a disposiciones legales, deben ser instruidos con los sistemas de aislamiento acústico que es aplicable a zonas residenciales o mixtas como en este caso, puesto que, en la ciudadela aludida, operan numerosos bares, salones, lugares de expendio de comida rápida, etc., autorizados por la dependencia municipal correspondiente, Intendencia de Policía, Ministerio de Salud Pública, Cuerpo de Bomberos.

Ante cualquier problema relacionado con molestias por ruido y vibraciones, el ciudadano tiene derecho a contactar a la Policía Nacional o través del Servicio Integrado del Centro Operativo Local, con el fin de presentar las denuncias por los hechos registrados.

Para tal objetivo de asistencia técnica y coordinación está el ECU-911, las entidades respectivas locales pueden, además, establecer inspecciones sobre el titular del bar para asegurarse que la actividad molesta no se repita. En aquella dirección cuando acuden el monitoreo es efímero, pero ninguna solución efectiva asoma a favor de los perjudicados.

“Oídos sordos” de parte del Municipio

Innumerables oportunidades los moradores de la ciudadela, han acudido a hablar con las instancias pertinentes del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) Municipal del cantón Loja, inclusive con el Alcalde. Promesas de solución, que van y vienen y el problema subsiste sin alternativa ninguna. Lo que parecería en consecuencia ser una burla de las autoridades, y la anuencia con los causantes de la bulla e intranquilidad nocturna del barrio.

Ante la falta de interés de las autoridades municipales de Loja, en donde laboraría una familiar a la Jueza a la que presentaron un recurso de Amparo Constitucional, se recuerda que los elementos esenciales para su procedencia, son la petición por escrito dirigida al juez por una persona natural o el representante legitimado de una colectividad, sea de lo Civil o Penal; la denuncia de un acto administrativo violatorio de algún derecho o garantía protegido por la Constitución y emanado de una autoridad pública o su delegado que pueda causar daño inminente, a más de grave e irreparable, que afecte a todo el pueblo o a diferentes sectores, extensos o cortos, del que se derive algún desequilibrio social que perturbe la tranquilidad ciudadana a nivel nacional o seccional que cause o pueda causar daño; y, que por lo tanto merezca que se lo haga cesar o que se reparen las consecuencias perjudiciales; los preceptos constitucionales violados, el juramento de no haberse interpuesto otra acción; la petición de que se haga cesar el daño; la designación del empleado público del que emane el acto administrativo inconstitucional; el daño causado o inminente; la firma de la persona que solicita la acción y la firma del Abogado Patrocinador, entre los principales.

Ciudadanos disponen evidencias diversas

Los portavoces de la ciudadela Zamora, sector “La Pileta”, aseguran que hay significativa cantidad de fotos, vídeos, de enfrentamientos callejeros con marcada continuidad, así como la infinidad de denuncias. Argumentan que algunos bares no cuentan con salidas de emergencia, en caso de incendios. Mucho peor con los sistemas de acústica o insonorización. Les resulta un martirio que llegue la noche, porque inclusive “amparados los dueños de estos bares, karaokes, salones de bebidas, comidas, etc., en la inacción de las autoridades competentes, elevan los volúmenes de sonido.

El bar karaoke que funciona en la segunda planta de una construcción improvisada de madera, que data de por lo menos unos 50 años, contigua a la vivienda de la familia Burneo, se mofa ante los continuos reclamos en este contexto, puesto que como “a propósito” exagera en los volúmenes de la música, habida cuenta de su “protección” por parte de las pusilánimes autoridades.

TOME NOTA

Promesas de solución, que van y vienen y el problema subsiste sin alternativa ninguna.

REALIDAD. La falta de control retorna a "La Pileta" de Loja.