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Una jueza que siempre fue primera

MAR, 09, 2003 |

Nació en Gualaceo, provincia del Azuay, el 15 de octubre de 1920. Ella es la doctora Fanny León Cordero, que el viernes anterior fue condecorada por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Armando Bermeo.

Para muchos, sobre todo para los jóvenes, el nombre de Fanny León Cordero con seguridad no les dirá nada o casi nada, pero hablando de la administración de la justicia en el Ecuador, se trata de la ‘primera jueza del país’, ahora integrante de la Asociación de Escritoras Contemporáneas del Ecuador y ejemplo de lucha, que tuvieron que sostener las mujeres para cambiar el esquema patriarcal, que por siglos rigió en el país y marginó a la mujer ecuatoriana.

Sus estudios primarios los realizó en el Colegio de Los Sagrados Corazones de Cuenca y los secundarios en el Colegio Benigno Malo ‘de varones’ de la misma ciudad. Es así como pasa a ser la primera mujer bachiller que se gradúa en este colegio de varones, en 1939, obteniendo las más altas calificaciones, por lo que le otorgaron la medalla al mérito ‘Juan Bautista Vásquez’.

La Municipalidad de Cuenca, en reconocimiento a su brillante esfuerzo le concedió una beca para que continúe sus estudios académicos en la Facultad de Derecho ‘Ciencias Jurídicas’ en la Universidad Central del Ecuador, en Quito.

Sus estudios universitarios los realizó con gran éxito y obtuvo el título de Licenciada en Ciencias Jurídicas con las más altas calificaciones, en 1945. Posteriormente, obtiene el título de Doctora en Jurisprudencia, haciéndose acreedora a la máxima calificación de su promoción.

En ese entonces, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alejandro Dávila Cordero, le solicita a Fanny León que acepte ser juez de un juzgado en Quito, ''pero el machismo imperante en aquella época, le impidió ejercer estas funciones en la capital de la República y es así como le buscan un puesto similar, pero esta vez en la provincia de Cotopaxi, cantón Salcedo''.

El 17 de agoto de 1947, Fanny León pasó a ser la primera mujer juez de la República, cargo que lo desempeñó por 31 años y dio ejemplo de probidad y dignidad, lo que le valió el reconocimiento del actual Presidente de la Corte Suprema de Justicia. En 1995 los judiciales le entregaron la medalla al ‘Mérito Judicial’.

Ya en el libre ejercicio de la profesión de abogada, también se distinguió por servir, sobre todo, a los desposeídos, lo que le ha valido el más alto sitial dentro del respeto humano. Para ella, la dignidad y solidaridad fueron y son los lemas de su vida. (LC)