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El legado de Ramiro Gallo

FEB, 29, 2004 |

Era el año 1980, cuando un hombre de origen humilde, lenguaje común, vestir sencillo, pero a quien se le atribuía una gran fuerza de carácter inició su liderazgo en el cantón, con la formación de asentamientos de hecho.

El inicio fue el popular Pupusá, cuando transcurría la primera alcaldía de Kléber Paz y Miño Flores. En el lugar donde hasta hace poco funcionaban la canchas del Pupusá se asentó un grupo de comerciantes ambulantes, liderados por Ramiro Gallo Peneida.
En un inicio fueron desalojados. Pero la perseverancia los llevó a alcanzar su objetivo.

Finalmente, el Alcalde accedió a construir lo que en la actualidad es el Centro Comercial Pupusá. Así lo recuerda su compañera de jornadas y ex esposa, Dolores Benítez.

Desde entonces, las invasiones a predios municipales y privados fueron una constante en Santo Domingo y se originó el líder conflictivo y controversial como solo él.
Unos le recuerdan con aprecio, pues le agradecen el haberles proporcionado un terreno, aunque sea extremadamente pequeño, para cobijar sus familias. Otros lo responsabilizan del desorden urbanístico existentes en Santo Domingo.

De una manera u otra, logró captar la simpatía de miles de personas, quienes lo impulsaron para que en varias ocasiones llegue al Municipio en calidad de Concejal e incluso pudiera ostentar el cargo de Alcalde de la ciudad.

Las posesiones

Después del Pupusá, vinieron un sin número de asentamientos. Los que se dieron en terrenos particulares optaron por la conformación de cooperativas de vivienda, a través de las cuales pudieron negociar con los propietarios.

Entre las que más se destacan está la Cooperativa de Vivienda Marina Peñaherrera. Tal vez sea la que más llama la atención, porque a pesar de haber iniciado como una invasión, ha logrado desarrollarse en cuanto a infraestructura se refiera, tanto es así que en la actualidad es considerada zona residencial.

Las cooperativas Che Guevara, El Edén, Rumiñahui y Del Proletariado, también son parte de las organizaciones que iniciaron con la presencia de Ramiro Gallo. Las cooperativas 16 de Marzo y Montoneros de Alfaro se formaron sobre terreno municipales.

Parte del legado de Gallo son el Plan de Vivienda Municipal, Nazareth, los tres sectores de la Voluntad de Dios, Rosita de Sharon, el Frente de Lucha Popular, también conocido como barrio Zaracay; Jehová es mi Pastor, Nuevo Jerusalén, Sarita Mariuxi, 14 de Febrero, Frente de Lucha de la Mujer Trabajadora, Twinza, El Romeral, Voluntad del Toachi, entre las más sonadas.

Su trajinar le costó un mes en el Penal, en Quito. Fueron esas experiencias las que junto a sus coidearios, lo hicieron decidir por incursionar en la política, en 1982, a fin de ser respetado y poner freno a las persecuciones.

Fue electo concejal, pero ello no significó que los peligros a su alrededor desaparezcan, pues durante su Alcaldía, entre 1992 y 1996, fue víctima de dos atentados fallidos en contra de su vida.

Fue también en su período como Alcalde, cuando Gallo decidió formar parte de la Iglesia Evangelista. A raíz de este cambio con el asentamiento Cristo Vive, Gallo culminó la formación de nuevas invasiones, cerrando así ese capítulo de su vida e iniciando una nueva etapa.

A decir de Dolores Benítez, Ramiro Gallo dejó de liderar los asentamiento de hechos, porque ya había cumplido con la meta de dar una vivienda a los pobres y a partir de entonces lo que quería era salvar las almas de esa gente. (AO)

Un líder

Para Dolores Benítez, político puede ser cualquiera, pero líder muy pocos. Ramiro Gallo logró ser líder, peligrando su vida y luchando junto al pueblo.

Ramiro dio una esperanza a la gente pobre, sin importar que hoy deja un poco de hijos huérfanos. Eso es muy duro, afirma con lágrimas en los ojos la compañera de Ramiro Gallo durante 32 años.

Recupera la firmeza que la caracteriza y añade: "una como madre y como mujer podía entender lo que era él. Era un hombre muy rebelde. En el fondo era bueno, pero él demostraba que era muy rebelde, para que nadie lo avasallara ni lo humillara, porque él defendía sus derechos, sus principios y su gente".

Para Ramiro, la lucha debía ser social, política y económica, recuerda Dolores Benítez. Social porque hay que luchar por la gente pobre; política porque es necesario formar parte de un partido político para seguir luchando por la gente; y, económica porque cada persona también defiende sus intereses, puntualiza.

Benítez reconoce que amó a Ramiro Gallo desde que lo conoció; hace 15 años; solo se separaron ante los ojos del mundo, pero siempre lo amó, prueba de ello señaló que siempre fue como una madre para los siete hijos que el ahora occiso tuvo; no solo con ella, sino de todos sus compromisos. Y acota que la ausencia de él "es un gran vacío difícil de llenar".

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