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Otavalo batalla contra el racismo

MAR, 25, 2005 |

Otavalo batalla contra el racismo
Otavalo, La Hora
El 26 de junio del 2003, el Congreso Nacional declaró a Otavalo "Capital Intercultural del Ecuador". Lo hizo tomando como referencia los cambios sociales, políticos, económicos e integracionistas registrados durante los últimos años y que posibilitaron mejores niveles de convivencia entre el sector blanco-mestizo e indígena.

La dinámica social que experimenta Otavalo en la actualidad es el resultado de un proceso histórico, donde las relaciones entre los mencionados grupos sociales fueron permanentes, aunque inicialmente antagónicas, basadas en las relaciones de explotación.

Éstas tuvieron como punto de origen a la conquista española, cuya presencia se registró en Otavalo en 1534, según datos históricos, pasando por la época colonial, donde se sometió a los indios al trabajo en los obrajes, y la era Republicana, época en la que todavía subsistía el concertaje que ataba a los indios al interior de las haciendas en calidad de servidumbre.

Fue con la eliminación del concertaje, en 1918, con la posterior constitución legal de comunidades, en 1937, y con la reforma agraria (1960) cuando el indigenado adquirió un mayor nivel de independencia, aunque sus actividades todavía giraban en torno a la agricultura y a la elaboración de manufactura textil, para el autoconsumo y en menor cantidad para la venta.

Cambios decisivos

Para el sociólogo Mario Conejo, alcalde de Otavalo, fueron esas relaciones que históricamente se gestaron en la localidad las que definieron diferentes niveles de convivencia social. "Siempre hubo interculturalidad, porque se dio una relación entre dos culturas; lo que sucede es que antiguamente esas relaciones eran de subordinación".

Conejo identifica a la época en que las familias indígenas empiezan a migrar del campo a la ciudad de Otavalo (1950) como el punto de partida que alteró la dinámica social en el cantón y que definió otros niveles de interrelación social. "Con el auge de la artesanía (1980-90) en Otavalo se invirtieron las relaciones de trabajo, porque los indios pasaron de sirvientes a dueños de empresas textiles que requerían mano de obra blanco-mestiza. Además, adquirieron vienes en la urbe y pasaron a ocupar un espacio que antes se les negó".

Esos cambios generaron una serie de reacciones sociales. Por ejemplo, en los 80 era común encontrar, en las paredes de las viviendas, grafitis como "Mata un indio y reclama un yoyo" o "500 años de resistencia indígena". Según Conejo, eran reacciones propias de una sociedad que no se adaptaba a los cambios y que no aceptaba ver a los indios con un estatus económico que en tiempos de la Colonia era impensable.

Llegaron a entenderse

El sociólogo Marlon Ruiz señala que "cuando la sociedad experimenta cambios que alteran sus costumbres o formas de interpretar la realidad, surgen una serie de reacciones que son un síntoma de que implícitamente se producen cambios en la dinámica colectiva".

Añade que en Otavalo las agresiones racistas pudieron ser una consecuencia de las nuevas relaciones de convivencia que se gestaban en la localidad.
Ruiz sostiene que fueron, precisamente, esas reacciones las que posibilitaron que tanto la sociedad mestiza como la indígena lleguen a entenderse. "Todo cambio produce alteraciones, pero en definitiva son factores que sirven para visualizar las diferencias, reconocerlas y al final aceptarlas".

Mayor tolerancia

La realidad social de Otavalo corrobora la anterior afirmación. En la actualidad las relaciones sociales entre indígenas y mestizos no son aisladas; van desde el quehacer político, hasta el económico y educativo. Por ello, ya no es novedad que una familia mestiza arriende un departamento en un edificio cuyos dueños son indígenas o que las dos culturas asistan a un mismo evento artístico.

Mario Conejo considera que fueron esos cambios, propios de la realidad local, los que permitieron a la actual administración municipal impulsar procesos participativos, que posibiliten recoger las propuestas, tanto de indios como de mestizos, para definir el desarrollo del cantón. "En la medida que nos conocemos y respetamos, puede haber mayor tolerancia y una buena relación intercultural", afirma.

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Varios indicadores de interculturalidad

Es común también ver indígenas en autos con mestizos. Poco a poco las presencia de las dos culturas se siente con mayor fuerza. Otavalo se caracteriza por tener centros de diversión a donde van indígenas y mestizos y la relación crece, porque se mezclan con extranjeros.

> En la infraestructura urbana hay elementos interculturales. En el parque Bolívar, por ejemplo, existe la efigie del general Rumiñahui y la iglesia de San Luis, símbolos que evocan la presencia de las culturas indígena y occidental.
> Las relaciones entre culturas también se reflejan en la práctica medicinal. El centro "Jambi Huasi" ofrece servicios de medicina tradicional y científica, con amplia aceptación indígena y mestiza.
>La música indígena tiene, actualmente, elementos que fusionan ritmos locales y extranjeros. Es una muestra de la relación con culturas foráneas.

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