La integración

MAR, 03, 2010 | - Por MANUEL CASTRO M.

La Cumbre del Grupo de Río celebrada en la ciudad de Cancún-México puso en evidencia el deseo de fortalecer los lazos de integración entre los países de América Latina y el Caribe por parte de sus gobernantes, pese a las discrepancias entre el bloque de naciones que apuntan más hacia una economía social de mercado y otros que miran con fervor el denominado Socialismo del siglo XXI.

Sin embargo, más allá de las buenas intenciones y los acalorados discursos, es necesario que América Latina y el Caribe concrete -de una vez por todas- un proyecto a mediano y largo plazos, sobre la base de una voluntad política que no se pierda en los egocentrismos de algunos mandatarios o en la reactivación de viejas disputas territoriales e ideológicas. Es  decir, ya no necesitamos de los discursos reeditados desde la creación del Pacto Andino, sino más bien un planteamiento sólido en lo económico, político, social, cultural y tecnológico.

La integración, como ya lo hemos manifestado, no solo es necesaria sino vital, puesto que en un mundo globalizado la lógica de la supervivencia y el éxito van de la mano de la consolidación de bloques entre países, que puedan robustecerse frente a la competencia voraz del mercado y la ley del más rápido, no necesariamente del más grande u obeso. Ya lo habían manifestado desde distintas posiciones, Kissinger y Lula da Silva: el mundo es multipolar y, por lo tanto, hay que saber vivir dentro de esta dinámica.

América Latina y el Caribe tienen muchas ventajas comparativas, riquezas naturales, una posición geopolítica privilegiada y grandes dosis de espiritualidad como para moverse a sus anchas en la multipolaridad, pero cuando los países que puedan hacer cabeza de la propuesta sepan dialogar, construir y mantener el proyecto, es decir México, Brasil, Venezuela y Chile. Los demás tendrán que sumar desde una voluntad política inamovible, vertebradora y sin complejos, si no miremos cómo Alemania y Francia pudieron consolidar la Unión Europea, sin que ello se preste para comparaciones aunque sí como un referente metodológico y de lecciones.

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