Reflexionar y rectificar

OCT, 06, 2010 | - Por Katherine Andrade Gallardo

El primer personaje llamado a la reflexión y rectificación es el Presidente de la República. ¿Acaso no acabamos de vivir una campaña contra el machismo? La planificó, organizó y desarrolló el mismo Gobierno.

Pero, Rafael Correa acaba de demostrar que no practica lo que promociona.
Los hechos del 30 de septiembre dejan una página negra en la historia que nunca se borrará y las causas son muchas.

El mismo Mandatario introdujo en la Constitución la palabrita socialización, pero estamos viendo cómo se aprueban las leyes: impuestas por el Ejecutivo. Muchos sectores aseguran que no se acogen las sugerencias. Los vetos no son otra cosa que ratificar lo que impone el Ejecutivo y... al diablo la socialización.

El levantamiento policial es una demostración del descontento del pueblo. Todos sabemos las consecuencias. El Mandatario puso su cuota de publicidad, es cierto y hasta se permitió coartar la libertad de expresión, consagrada en la Constitución.

¿Acaso no se da cuenta que está dando paso a las más bajas pasiones del ser humano: Odio, rencor, soberbia, provocación, machismo, prepotencia? Nadie le niega su excelente inversión social, las mejoras viales, el apoyo a la producción, créditos productivos y microempresariales y otros beneficios.

Pero no logra recuperar a nivel internacional la confianza para la inversión en nuestro país y vemos con mucha preocupación que cada vez hay más desempleados. Somos conocidos internacionalmente como un país inestable, con políticas no definidas, con altos riesgos de inversión.
Creo que es momento de cambiar de actitud y el primer llamado es el Presidente.

Hay que recordarle al Mandatario que el liderazgo no se impone, no tiene como base la prepotencia y que los cambios que quiere hacer deben obedecer a un proceso de diálogo.

Hay que recordarle que él es el conductor del país, no el propietario de empresas ni empresarios, ni de inversiones industriales, ni de medios de comunicación. Si nuestro máximo líder cambia, todos vamos por ese camino.

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