Peligros de la democracia

ENE, 23, 2011 | - Por Ugo Stornaiolo

La famosa “consulta popular” ha copado la atención de los ciudadanos en estos días y generado posiciones contrarias, no todavía en cuanto al fondo de las preguntas, sino en relación con la actitud con la que se la propone. Hay una suerte de “lavatorio de manos” de varios funcionarios y adeptos al Régimen, posiblemente en el afán de no contradecir al Presidente.

El Secretario Jurídico de la Presidencia, en una entrevista de TV, ante el cuestionamiento del periodista sobre la inducción al “Sí” de las respuestas, dijo que finalmente quien decide es la Corte Constitucional, lo que demuestra además, añadió, el total apego a Derecho con que se está procediendo.

La Corte Constitucional, por su parte, advierte que se limitará a opinar “jurídicamente” sobre las preguntas. Pero lo que interesa no es solo la actitud procedimental con la que se proceda, sino el trasfondo que una consulta como ésta acarree.

Varias interrogantes planteadas a lo mejor no necesitaban de una “consulta popular”, sino de la decisión política de actuar. Otras escapan al conocimiento o la experticia que se requiere para opinar.

Se trata de un documento heterogéneo en donde hay temáticas sobre enmiendas constitucionales, las corridas de toros, los juegos de azar o la afiliación al IESS, lo que además puede motivar actitudes emotivas y a la postre generar un juego político que, más allá de los posibles logros que nos traiga, beneficie políticamente a los proponentes.

Preguntar si se deben prohibir los juegos de azar, equivale a deslindarse del control que se deben tener sobre éstos, sin pensar que el público buscará de manera ilícita estas actividades y volveremos a tener más problemas de los actuales en el afán de castigar a los contraventores.

Peor en los asuntos de tradición cultural como los toros o las riñas de gallos, será que deberemos someternos a la dictadura “democrática” de la mayoría, con el peligro de que mañana ante el perjuicio de ciertos alimentos para la salud, por ejemplo, tal el caso del azúcar, el café u otros, se les vaya ocurrir más preguntas, por las que se ponga en consulta las preferencias alimenticias y se prohíban algunos, que en ese entonces serán “mal llamados alimentos”.

Ojalá el gasto que significa una “consulta popular” valga la pena.

Ojalá el pueblo se instruya en los temas de las preguntas, para que no se equivoque en las respuestas y tenga algún sentido. Ojalá finalmente no sea solamente una estrategia política del Régimen.
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