Continúa el problema

FEB, 09, 2012 | - Por Katherine Andrade Gallardo

Claramente se ha dicho que el problema de La Concordia surgió por la falta de interés y unidad de los representantes de ese entonces (décadas 50, 60 y posteriores) que jamás lucharon por defender esos territorios que pertenecían a Pichincha, en la parroquia Santo Domingo de los Colorados, y más tarde al cantón Santo Domingo.

La historia documentada y narrada ha dado la razón desde 1830, 1848, 1861 y el nuevo siglo a la provincia de Pichincha. Los hermanos del norte, de la conocida provincia verde, siempre tuvieron el afán expansionista y siempre quisieron apoderarse de un territorio rico en producción agrícola, sin darse cuenta del abandono en que vivían sus pobladores de cantones como Eloy Alfaro, Río Verde y San Lorenzo.

Pero, ellos sí demostraron unidad y ganas de pelear, en todas las esferas de gobierno, empleando todos sus recursos, desde el verbo hasta el garrote, movilizando gente, haciendo que en este territorio de apenas 342 kilómetros cuadrados reine la zozobra y el nerviosismo.

Tal parece que el 5 de febrero de 2012 se registra un hecho histórico sin precedentes en el territorio ecuatoriano. Más de 29 mil personas son convocadas a decidir su pertenencia territorial, y el 65% dice que prefiere la provincia de Los Tsáchilas. Fiesta, vivas, abrazos, acuerdos, compromisos, declaraciones de uno y otro lado.

Pasó la fiebre, pero veo con mucha preocupación que el problema no termina todavía. Aún se siente en nuestros representantes, los de esta época, los del siglo 21, que han heredado la vieja práctica de hacer política, tratando de ganar territorio y protagonismo, queriendo hacer al otro a un lado.

El lunes 6 se organizaron 2 caravanas triunfalistas ¿por qué? Ese mismo día se ingresa la documentación respectiva en la Presidencia de la República solicitando las reformas a las leyes de creación de la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas y la del cantón La Concordia, firman varias personas, excepto el Prefecto de la Provincia ¿por qué?

Cuando inicié mis trabajos periodísticos, allá por 1985, veía a los esmeraldeños unidos en un solo puño, luchando por La Concordia y veía a los pichinchanos desinteresados por el tema, muy pocos, poquísimos, hablaban de La Concordia.

Ahora todos hablan de La Concordia, pero cada quien por su lado, la campaña fue separada, el triunfo fue separado y en la firma de un esencial documento no está la de quien va a recibir la responsabilidad administrativa del nuevo territorio que se incorpora.

¿Podríamos asegurar que terminó el problema en La Concordia?

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