Llapingacho, la identidad del ambateño

FEB, 19, 2012 |

Tradición. María Duarte perdió la cuenta de cuántos llapingachos ha servido en su vida, pero lo hace con gusto.
Cuando de gastronomía ambateña se trata, nadie deja de pensar en un delicioso plato combinado de tortillas de papa, huevo frito, chorizo y aguacate y como aderezo un poco de lechuga. El llapingacho viene de las palabras quichuas llapi, aplastado y gacho frito.

Procedencia
El llapingachos es un plato que inicialmente lo consumían personas de los páramos serranos porque la papa es un alimento altamente energético para altitudes extremas.
Al pasar el tiempo lo complementaron con otros elementos gastronómicos como el chorizo, que los ambateños lo elaboraban en su propia casa y el aguacate acompañado de lechuga y un huevo frito.

El llapingacho es de Ambato
Cada puesto tiene su propia historia y millones de anécdotas que contar, desde que sirven el plato ambateño.
Aunque se vendía desde inicios de 1900 en las ferias populares de la ciudad, fue después del terremoto del 49, que el llapingacho sirvió como carta de presentación para quines venían a conocer al nuevo Ambato.
El mercado Central de Ambato es la ‘hueca’ más conocida por ambateños y ecuatorianos, cuando de comer este platillo se trata. Las hijas de las primeras 10 fundadoras conservan la tradición.
María Duarte, de 68 años de edad, del puesto 20, es una de las 15 vendedoras que quedan en este centro de acopio, ella recuerda que su madre empezó con la venta de las tortillas, en la plaza 10 de Agosto, actual parque Cevallos.
Doña María cuenta que desde niña aprendió a escoger bien los ingredientes para preparar los ricos llapingachos. Las papas, chola y cecilia son las mejores para estas tortillas.
Los aderezos se basan en buscar los alimentos más sanos, ella preparaba su propio chorizo, porque es más confiable y porque su mamá le enseñó que hay que darles la confianza a los clientes para que no se vayan.
En sus años como vendedora, ha visto pasar a cientos de turistas y comensales preguntando por un ‘platito’ de tortillas o los ‘yapingachos’ como dicen los costeños, recuerda sonriendo.
Una de las visitas más gratas que ella recuerda, fue cuando el presidente Jaime Roldós llegó directo a su puesto, pidiendo que le diera un plato del famoso llapingacho. Ella muy alagada le sirvió y le dijo que solo en Ambato podrá disfrutar de unas tortillas tan ricas.
Esta es solo una de las tantas historias que todas las vendedoras cuentan, alegrándose de que el plato es tan famoso que ahora está dentro de los menús de restaurantes y de la cocina internacional.

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