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¿Qué pasa en el cine nacional?

MAR, 18, 2012 |

Consecuencia. Un tras cámaras de ‘Qué tan lejos’, donde se aprecia a su directora, Tania Hermida. Este filme también ha tenido mucho éxito internacional.
"Ha habido décadas importantes en nuestra historia que se la ha podido categorizar como auge del cine”.

Wilma Granda
Socióloga y subdirectora de la Cinemateca

"Cine ecuatoriano es cuando ya somos un grupo de gente más o menos importante y organizada que lleva a hacer cine todos los años. Eso no implica un auge, es la primera vez que se hace cine en nuestro país”.

Camilo Luzuriaga
Cineasta ecuatoriano

"Gracias al financiamiento y a la metodología que hemos hecho en CNCine, se ha logrado sacar adelante proyectos cinematográficos interesantes y los resultados saltan a la vista”.
Jorge Luis Serrano
Director ejecutivo de CNCine



Percepción de auge, movimiento o despunte es lo que discuten tres personalidades ecuatorianas sobre el momento que ahora vive la cinematografía nacional. Por un lado, se dice que en los años 20, 30, 60 y 80 del siglo anterior, se sintió que el cine estaba despuntando; sin embargo, otro señala que desde el 2000 hasta hoy en día hay cine en Ecuador. El sector oficial habla de un “despunte sin precedentes”.

Lo cierto es que, hasta el momento, son 182 las producciones que se han realizado en el último lustro y, desde 2007, hay estrenos y proyectos que se realizan sistemáticamente, desde se creó el Consejo Nacional de Cine (CNCine), como consecuencia de la aprobación de la Ley de Cine suscrita en 2006.

Percepción de auge

La socióloga Wilma Granda, subdirectora de la Cinemateca Nacional, señala que el momento que vive la filmografía del país se podría considerar, de cierta manera, “como el nuevo auge del cine ecuatoriano, porque no ha sido la única vez que hemos sentido esto”.

Granda considera que la gente que vivió en los años 20 también percibió un auge, cuando hubo registros de cine silente. Un ejemplo de ello es lo que en aquel entonces hizo el guayaquileño Augusto San Miguel (‘El tesoro de Atahualpa’, ‘Se necesita una guagua’). Lo lamentable es que su obra física se ha perdido, pero Granda publicó en 2008 un libro donde contextualizó, a través de una investigación,  que sí hubo una cierta filmografía de este personaje.

También en la década del 30 hubo cierto desarrollo cuando en el Puerto Principal se estrenó ‘Guayaquil de mis amores’, producida por el chileno Alberto Pérez Santana, bajo la dirección de Paco Villar. Se estima que este filme fue el más taquillero en su época porque lo vieron más de 30 mil personas.

En los 60, según Granda, hubo supuestamente coproducción entre México y Ecuador, y se estrenaron algunas películas, entre ellas ‘Romance en Ecuador’ (con Enrique Guzmán, Alberto Vázquez y los ecuatorianos Ernesto Albán y un ‘cameo’ a Julio Jaramillo), ‘Abel, Caín y el otro’, ‘Departamento de soltero’... Sin embargo, estos largometrajes figuran como mexicanos.

En los 80 aparecen cineastas como Camilo Luzuriaga (quien en 1977 fundó Asocine) y que junto a otros cineastas estrenaron unos 40 cortometrajes a inicios de esa década, pero que desaparecieron casi inmediatamente.

En 1981 se estrenó ‘Dos en el camino’, largometraje completamente ecuatoriano, dirigido por el recientemente fallecido Jaime Cuesta y Alfonso Naranjo.

Los 90 no fueron buenos pues en toda la década se estrenaron cinco películas: ‘La tigra’ (1990), ‘Entre Marx y una mujer desnuda’ (1996, ambas de Camilo Luzuriaga), ‘Sensaciones’ (1991, de los hermanos Juan Esteban y Viviana Cordero), ‘Sueños en la Mitad del Mundo’ (1999, de Carlos Naranjo) y ‘Ratas, ratones y rateros’ (1999, de Sebastián Cordero).

No obstante, el aporte de todas estas producciones ha sido significativo.
Este último filme, de acuerdo a Granda, marca un hito pues ha servido de referente y a partir de ahí cientos de jóvenes salieron al extranjero a estudiar cine y los resultados se están viendo ahora, porque además ha sido de mucha ayuda la aprobación de la Ley de Cine y la creación de CNCine, entidad que financia un porcentaje de proyectos tras una aprobación de un jurado, después de presentarse a concurso público. Además, está el Programa de Apoyo a la Construcción del Espacio Audiovisual Iberoamericano (Ibermedia), desde 2008.

Movimiento del cine ecuatoriano

El cineasta y profesor de cine Camilo Luzuriaga discrepa con Granda y manifiesta que en Ecuador hay cine desde el año 2000, que lo que sucedió antes eran esfuerzos individuales por sacar películas, las que salían en forma esporádica. “Básicamente, lo que se vive hoy es un movimiento del cine ecuatoriano”, destaca.

“Estamos este rato en el país 500 personas en el empeño de hacer cine, eso no había antes”, reitera el realizador de las también recordadas ‘Cara o cruz’ (2003) o ‘1809/1810 mientras llega el día’ (2004).

Luzuriaga puntualiza que en el siglo anterior no hubo cine en el país (salvo pocas excepciones) y que lo que se hizo en los 60 “eran mexicanos haciendo películas en Ecuador. Si hubieran sido ecuatorianos, hoy tendríamos cine nacional de tradición”.

“Un cine implica un movimiento cinematográfico, tradición, un conjunto importante de personas más o menos profesionalizadas, un empeño sostenido por hacer cine y eso existe desde el 2000”, dice Luzuriaga, quien creó el Instituto Superior Tecnológico de Cine y Actuación (InCine).

Luzuriaga también se muestra optimista con lo que sucede desde 2007 hasta hoy, donde gracias a este Gobierno y a la Ley de Cine, que fue impulsada por el también cineasta César Carmigniani, hoy se puede hablar de hasta cuatro o cinco estrenos ecuatorianos por año.

El realizador, ante la inquietud de si ‘Ratas, ratones y rateros’ ha sido un referente para que el cine ecuatoriano empiece a ser visible, menciona que con esa película “se marcaron coincidencias” porque “ese año se estrenaron dos películas (‘Sueños en la Mitad del Mundo’), pero como la memoria es frágil (y la prensa no ha ayudado mucho), solo se recuerda a la de Cordero”.

Esas “coincidencias” se remarcan con la creación de la sala de cine Ochoymedio (2001), que ha contribuido para que haya cine ecuatoriano, aunque desde 1996 la Universidad San Francisco tiene una carrera de cine. También está la creación de Festivales anuales, como EDOC (Encuentros con el Otro Cine) y Cero Latitud’. En 2005, además, se creó InCine.

Luzuriaga no deja atrás la autocrítica y reflexiona en que todavía hace falta “recorrido” para tener un buen cine nacional. “Cada día estamos siendo mejores, aún nos falta, pero estamos en eso. Somos un grupo que de a poco conocemos más la dinámica del cine y con el tiempo tendremos a mejores cineastas, mejores guionistas, mejores actores... Es cuestión de tiempo y de práctica”, resalta.

Despunte del cine nacional

El director de CNCine, Jorge Luis Serrano, dice gratamente “que Ecuador vive un despunte de su cine como algo que no tiene precedentes”, y los números hablan por sí solos (ver recuadros), “pues desde 2007 hasta 2011 han habido 21 estrenos, podríamos sumar dos más en este momento (‘Pescador’ y ‘No hablemos de esas cosas’, 2012).

De esos 21, 9 son de ficción y 12 documentales. Además contabilizamos 15 proyectos en postproducción (5 de ficción y 10 documentales)”.

Serrano agrega que en 2011 hubo 7 rodajes (6 de ficción y un documental). “Hasta aquí, 43 proyectos: 20 ficciones y 23 documentales. Estas cifras han transformado la realidad del cine nacional. Vivimos un despunte”, asegura.

CNCine (creada en 2007), se plantea que en los primeros cuatro años Ecuador realice coproducciones con otros países de Iberoamérica. “Hoy es una práctica diaria. En estos días enfrentamos problemas de segundo piso, la cantidad de proyectos ya está en marcha, lo que tenemos que resolver el asunto de la circulación”, manifiesta.

“La Ley de Cine es determinante porque está inyectando recursos de forma sistemática. Por sexto año convocamos para concurso público de proyectos de cine. El estímulo viene desde el Estado para producción”, dice Serrano.

El director de CNCine destaca la respuesta del público porque en 2011 (con los estrenos de ‘A tus espaldas’, ‘En el nombre de la hija’, ‘Con mi corazón en Yambo’), “las películas nacionales fueron vistas por más de 350 mil personas en salas de cine comerciales. A esto hay que agregar los premios que han cosechado producciones como el documental ‘Abuelos’ (de Carla Valencia), en los Festivales de Biarritz, Bacifi, o el de Lima.

Además, la película ‘Pescador’ ha obtenido importantes premios este mes. Por un lado, Andrés Crespo ha sido galardonado como Mejor actor en Cartagena y Guadalajara. Sebastián Cordero, en cambio, fue elegido como el Mejor director en Guadalajara.

‘Pescador’ está prevista a estrenarse este 30 de marzo en Ecuador.
Serrano se mostró optimista porque la cinematografía de Ecuador está siendo visibilizada en el mundo y un ejemplo de esto es la participación en concurso de ‘Pescador’ (Sebastián Cordero), ‘Mejor no hablar de ciertas cosas’ (Javier Andrade), ‘Con mi corazón en Yambo’ (de María Fernanda Restrepo) y ‘Yakuaya’ (Marcelo Castillo) en Cartagena, Miami y Guadalajara.

En este último, hubo una sección dedicada a la cinematografía ecuatoriana, donde se proyectaron nueve producciones, además de las dos en competencia: ‘Pescador’ y ‘Yakuaya’.


El dato
La tecnología digital ha hecho que muchos tengan “la posibilidad de hacer cine”, según Wilma Granda, porque es parte de esta nueva generación que ha crecido con aparatos que registran imágenes en movimiento.


El dato
Serrano mencionó que para mayo, en el Festival de Cannes (Francia), Ecuador tendrá un stand para vender y negociar la filmografía ecuatoriana.


100.000
dólares anuales es el aporte de Ecuador para Ibermedia, que en promedio, en cambio, ayuda a Ecuador con 600.000 y 800.000 dólares por año.

Cineasta. Sebastián Cordero.
‘Ratas, ratones y rateros’, un hito

Para Jorge Luis Serrano, el éxito que ha tenido esta película de Sebastián Cordero ha sido fundamental porque muchos jóvenes se entusiasmaron y estudiaron cine en el extranjero. A su retorno, la mayoría de los que trabajaron con Cordero, como Mateo Herrera, Iván Mora y Javier Andrade, han hecho sus propias producciones.

Este filme, a decir de Camilo Luzuriaga, “tuvo éxito en el momento adecuado” porque la moda de ese tiempo era el ‘realismo sucio’, donde la gente se identificaba con los antihéroes, como esos ‘rateros de poca monta’.
Audiovisual. Imagen de ‘Pollito 2’, dirigida por William León.
Ecuador bajo tierra

Con este título, los cineastas Miguel Alvear y Cristian León publicaron en 2009 un libro, donde se daba a conocer de manera formal a esos productos audiovisuales que se han hecho en Chone, Santo Domingo o en comunidades de Chimborazo.

Estas producciones de aficionados sorprendieron a intelectuales y cineastas, quienes criticaron esta labor y han tratado de dar explicaciones a este fenómeno que ha traído consigo títulos como: ‘Los sicarios manabitas’, ‘Pollito 2’, ‘Tráfico y secuestro al Presidente’...

Para unos, esto no debería ser parte de la cinematografía ecuatoriana, pero sí debe ser tomada en cuenta como productos culturales.

Ley de Cine, CNCine e Ibermedia


La Ley de Cine se promulgó en febrero de 2006 y su reglamento en noviembre de ese año. Su aplicación se da en este Gobierno, porque se otorga un fondo económico que se transforma en inversión pública desde 2007, en forma anual con la creación de CNCine, que realiza convocatorias para concurso público de propuestas y brinda un apoyo de unos 700.000 dólares por año.

Desde 2008 se suma Ibermedia, que se da gracias al desembolso de 100.000 dólares anuales del país.

Estos dos aportes más los propios cineastas crean una base de un millón de dólares por año y hay que sumarle fuentes de financiamiento, como una alianza con el Sénac y Amazonia Film (de Venezuela) que ha significado la inversión en coproducción de unos siete proyectos con un aproximado de 800.000 dólares más.

En total, desde 2007 hasta este año, se puede hablar de una inversión de más  de 7 millones de dólares.