/   Protagonista

Al filo de la palabra

MAY, 27, 2012 |

AUTOR. Ensayista y narrador. Imparte cátedra en la Universidad Católica del Ecuador, donde se formó.
Si se crea novelas llenas de certidumbres se está haciendo una falsa ilusión”.

REDACCIÓN ARTES
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En su juventud, Santiago Páez, al leer a Jorge Luis Borges, sintió una doble afinidad por el escritor argentino: ambos gustaban de las letras, al igual que habitaba en ellos una gran fascinación por los puñales.

“...Empezó a ensayar ataques con el puñal, cortando el aire que le rodeaba con una serie de movimientos precisos...”, aparece en el prefacio de la reciente obra de Páez, ‘Puñal’ (Paradiso Editores), novela corta que se construye a través de 11 historias cargadas de humor e ironía y determinadas por el silencio.

“Cada libro exige una intensidad y un ritmo. Siempre debe existir una tonalidad, aquella fuerza que te atrapa”, asegura Santiago, quien ha vivido, siempre, al filo de la palabra.

Y es que en su casa se respiraba literatura: “Esta tradición por los libros viene desde mis bisabuelos. Por una parte, está Manuel J. Calle, escritor y gran periodista –del que mi abuela contaba que siempre venía golpeado por los artículos que hacía, pues a la gente no le gustaba ser criticada–; el otro, un obrero tipógrafo muy trabajador, dueño y director de una imprenta”.

A qué suena...

“Tengo claro el sonido de la puñalada. Lo he sentido en mi propia carne”, manifiesta, mientras recuerda la sensación que tuvo al ser operado de la nariz con anestesia local. “Cuando te cortan de esa manera puede que no exista algún dolor, pero aquel rasgado de la piel tiene una sonoridad íntima, una clara incisión”. Por esto, quizás, mientras se lee ‘Puñal’ pareciera que cada cambio de página también ‘cortara el aire’, al igual que una navaja.

Aprovechándose de los beneficios de la glosa (“del texto de extensión variable cuyo sentido se expone en una sucesión de estrofas”), Santiago construye una novela que atenta contra la certidumbre, donde cada historia es una puñalada entrópica.

“Resulta que la vida es así. La incertidumbre es la que realmente prima. Si se crea novelas llenas de certidumbres se está haciendo una falsa ilusión que puede seducir, pero tan solo sería una mentira sugerible”, opina quien con su reciente obra ha abandonado la “mirada panóptica”, para dejar de ser quien tenía todo controlado desde su narrativa.

Claro que ‘Puñal’ no solo presenta sonoras punzadas. “Y después de la muerte, el silencio” (frase con que concluye el prefacio ‘Puñalada en Tacuarembó’ –texto transversal en cada una de las historias–) es el cierre que permite que tanto la víctima, ¿como el cuchillo?, “descanse en paz”.

En medio de la incertidumbre, abismo al que empuja con gran estilo Santiago, el libro presenta un ingrediente que le alegra: “Cada capítulo cuenta con una ilustración de mi hijo –explica–, y eso significa que al fin me leyó”, dice bromeando.

Visión incisiva

Durante la entrevista, Santiago Páez estaba próximo a calificar los últimos trabajos y exámenes finales de sus estudiantes de la Universidad Católica del Ecuador, donde imparte Fundamentos de la Comunicación y Metodología de la Investigación.

Al preguntarle si es incisivo con sus alumnos, sonríe antes de dar su respuesta: “No pienso que soy de los que quiere complicar la vida al estudiante. Lo que sí noto es que los jóvenes ahora están menos interesados en aprender. Hace pocos años atrás, yo era un facilitador pues la mayoría estaba motivada por aprender. Ahora hay más apatía, por lo que muchas veces me toca imponer”, contesta.

Esta respuesta, que corta la realidad universitaria -más que con un puñal, con bisturí–, incita a que Santiago también empuñe sobre la realidad de la literatura ecuatoriana.

“Claro que en Ecuador existe literatura. Tenemos, sin duda, un cuerpo literario. Como en todas partes, hay obras de gran calidad, así como de mediana y baja. Pienso que yo me siento acompañado porque tenemos cierta tradición”, explica, mientras asegura que en la actualidad los nombres de Javier Vásconez, Jorge Dávila y Francisco Proaño Arandi, están al nivel de cualquier gran escritor.

Sobre sus nuevos proyectos, Santiago Páez desenvaina sus planes con precisión: “Estoy trabajando en una novela corta simbólica, donde unas ratas empiezan a imitar el comportamiento de unos ruines burócratas, que serían los supuestos dioses”, cuenta.

También anticipa que tiene el bosquejo de ‘una especie de díptico’ –“hay trilogías y tetralogías, ¿no?”–, que narraría, desde lo místico, el asentamiento de un grupo nómada en unas ruinas. Lo que sugiere que los cortes imaginativos e incisivos de Páez, por suerte, no descansan.

PERFIL

Santiago Páez

Narrador y ensayista ecuatoriano. Quito, 1958. Realizó estudios en derecho, antropología, literatura y comunicación. Se desempeña como catedrático en la Universidad Católica del Ecuador. Ha publicado el libro de cuentos ‘Profundo en la galaxia’ (Premio Joaquín Gallegos Lara, 1994) y ‘Aneurisma y otros cuentos’, y las novelas ‘La reina de la mora’, ‘Los archivos de Hilarión’, ‘Shamanes y reyes’, ‘Crónicas del breve reino’, ‘El secreto de la ocarina’ (Premio Darío Guevara, 2008), entre otras. En ensayo se destaca ‘Itinerarios’. Ha cultivado con éxito las narrativas policial y de ciencia ficción.

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