¡No es justo!

AGO, 21, 2012 | - Por Katherine Andrade Gallardo

Con asombro hemos sido informados que el Concejo Municipal ha resuelto ubicar el nombre de Mons. Emilio Lorenzo Stehle a la calle que nace en el redondel diagonal a la Policía Nacional y se la conoce como vía al Búa. Lo que no se determina en la información oficial es hasta dónde llega la denominación de la supuesta Av. Mons. Emilio Lorenzo Stehle, pero sí es cierto que al inicio de esta arteria vial urbana existen varias cantinas y a un kilómetro y medio, aproximadamente, el motel más antiguo de la ciudad. ¿Este es el homenaje que le queremos dar a una eminencia internacional que se entregó a los santodomingueños más de 15 años?

Si el Concejo Municipal ya encontró el camino legal para ubicar el nombre de Mons. Emilio, primer Obispo de Santo Domingo, en una de las avenidas de la ciudad, ¿Qué problema hay para nominar así a la Av. Chone, como fue el pedido del Comité del cual fue también miembro Mons. Wilson Moncayo?

Quien escribe este artículo fundamentó el nombre en esta avenida porque allí Mons. Emilio realizó su caminata de penitencia días antes de su retiro de Santo Domingo. Esta avenida se identifica mucho con la obra del Obispo: a dos cuadras se encuentra la Curia y la Casa Diocesana Santa Rosa; más adelante tenemos el Hogar Valle Feliz, el Hogar de Jesús y la Universidad Católica, obras que recibieron el patrocinio de este gran hombre. Pero en lo fundamental, en esta avenida Él se despidió de Santo Domingo.

No es justo que el nombre de este gran caballero que hizo mucho por esta tierra, se lo ubique en una calle de segundo orden. Si hace poco tiempo el nombre de un soldado se lo ubicó en una avenida de gran importancia, netamente por situaciones políticas, ¿Cómo no se pensó en que el nombre del Obispo se merece un escenario público de mayor importancia y dignidad?

Además, ya es hora que el GAD Municipal resuelva de una vez por todas, identificar plenamente a Santo Domingo con su historia y su cultura. Dando respuesta al desarrollo que ha tenido, debería pensarse en modificar los nombres de las avenidas principales de acceso, porque eso de Quevedo, Esmeraldas, Chone y Quito, eran referenciales en los tiempos de la parroquia, señalando geográficamente que esas vías conducen a las ciudades vecinas. Estas avenidas deberían llevar nombres de mayor identidad regional, al menos en la zona urbana.

Hay que recordar la legislación cantonal de 1991 que dio como resultado que la antigua Av. Esmeraldas lleve el nombre de Av. De los Tsáchilas. La antigua Tena ahora se llama Río Toachi. Antes calle Montecristi, hoy es Cocaniguas. Y así otros ejemplos. Es cuestión de voluntad.

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