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El SOTE amenazado por caprichos de la naturaleza

JUL, 01, 2013 |

TUBERÍA. El ducto del SOTE, al borde la carretera vía a Lago Agrio, en el sector del Reventador.

“En esta zona nunca había sucedido ningún deslave o algo parecido. Pero sucedió de un momento a otro y tuvimos que remplazar 140 metros de tubería que se llevó la montaña”, manifestó José Sánchez, subgerente de Transporte y Almacenamiento de Petroecuador. Se refiere al Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) que el 31 de mayo sufrió una rotura a la altura del kilómetro 82, en el sector del Reventador, provincia de Sucumbíos.


En algunos tramos entre Papallacta y el Reventador es posible divisar que la tubería va paralela a la carretera abierta en medio de las montañas. El ducto tiene 497,7 kilómetros de extensión y sirve para trasportar el petróleo entre Lago Agrio y Esmeraldas, más 7,2 kilómetros desde el borde de la playa hasta las boyas de anclaje de los barcos.

 


Un poco de historia

Según el libro ‘El petróleo en el Ecuador’ de Petroecuador, el 17 de julio de 1970 el consorcio Texaco-Gulf suscribió con la compañía norteamericana William Brothers, el contrato de construcción del SOTE a un costo de 117 millones de dólares. La obra se inauguró el 26 de junio de 1972 y las instalaciones pasaron a manos del Estado el 1 de octubre de 1989.


“La tubería fue construida con una técnica que fue común en los años 70. En esa época 250 kilómetros estaban bajo tierra y el resto era aéreo (tres metros aproximadamente sobre la tierra). Este rato tenemos 371 kilómetros enterrado y esperamos hacerlo con otros 40 kilómetros”, manifestó Sánchez.


El SOTE está integrado por el ducto, estaciones de bombeo, estaciones reductoras de presión, monoboyas para el amarre de los buque-tanques y por los centros de almacenamiento en Lago Agrio (Sucumbíos) y Balao (Esmeraldas), por lo que atraviesa tres regiones del país. La tubería tiene un diámetro de entre 20 y 26 pulgadas, dependiendo de la zona.

 

 

La situación

Narcisa Arteaga, moradora del Reventador, asegura que se acostumbró a vivir con el paisaje atravesado por la tubería, pero que siempre existió cierto rechazo, lo que incluso les llevó a realizar un paro cuando en el mismo sector se construyó el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP).


Añade que siempre viven con el temor de que cualquiera de las dos tuberías sufra daños por las características montañosas de la zona, propensas a derrumbes y afecte a la población, lo que sucedió con el SOTE el 31 de mayo. “La montaña se llevó el tubo. Era un olor insoportable que llegó a toda la población, nos quedamos sin agua”, manifestó.


Sin embargo, Sánchez asegura que lo sucedido con el SOTE por efectos de la naturaleza era impredecible y que el ducto recibe constante mantenimiento y supervisión. Pero para René Ortiz, exministro de Energía, hubo falta de prevención y se deben realizar estudios geológicos para determinar zonas de riesgo para el ducto.


Estos estudios ya estaban realizándose por la estatal petrolera junto a OCP. “Muchos de estos desastres suceden por los propios colonos que han deforestado todas las cumbres”, criticó el funcionario de Petroecuador, quien añadió que es difícil enterrar toda la tubería por las condiciones geográficas por las que atraviesa.

 


360

mil barriles diarios de petróleo es la capacidad de transporte del SOTE.

 

 

 


MI OPINIÓN EN 60 SEGUNDOS

Augusto Tandazo,
Experto petrolero.

 

‘El SOTE funciona de milagro’

Hay que renovar la tubería porque está corroída. El SOTE funciona de milagro, los motores con los que opera este sistema ya no se fabrican en el mundo. Está operativo porque tenemos técnicos ecuatorianos de primer nivel, que incluso fabrican piezas para que eso funcione. El país tiene un riesgo sísmico muy alto y la tubería es un papelito, por lo que hay que cambiar el ducto, hacer variantes y enterrarla en los sitios que sean precisos.