La pobreza extrema no se oculta en Esmeraldas

MAR, 24, 2016 |

NECESIDAD. Ayer, la donación de una libra de cerdo permitió que los niños y adultos desayunaran. No siempre están las tres comidas diarias.
SITIO. En el barrio Lucha de los Pobres, antes de llegar al Centro de Rehabilitación Social de varones, está la casa de la familia Guagua, ellos están además en zona de riesgo.

En casa de la familia Guagua los niños trabajan y los adultos rezan para que las dolencias de sus cuerpos les permitan ayudar de mejor manera. 18 personas viven entre las paredes sin terminar de tres casas hechas con madera y caña guadua.


Ambos elementos de construcción cumplieron su vida útil. Una de las áreas de la vivienda no fue terminada por la falta de dinero. El frío de la noche azota fuertemente a los 15 niños y niñas; la mayor de 15 años y la más imberbe de un año.


Cuatro de ellos duermen en la cama de la abuela, Luz Mariana Guagua. Ella por sus dolencias físicas, desde hace mucho tiempo no sale de la casa asentada en la parte alta del barrio ‘Lucha de los pobres’, al sur de la ciudad de Esmeraldas.

Anhelan una casa


“Tener una casita para mis hijos y nietos es lo que me haría feliz”, comenta la mujer de 70 años. Una de sus hijas, Nubia, hasta hace dos años sumaba en la economía del hogar con el dinero mensual que recibía del Bono de Desarrollo Humano.


“No sé por qué, pero desde hace dos años me quitaron el Bono. Hasta tengo un hijo con discapacidad (ataque epilépticos)”, asegura la mujer de apellidos Guagua Ordóñez. La necesidad económica obligó a los adultos a tomar una decisión extrema; enviar a los niños a recoger botellas para solventar los gastos.


Un día ‘bueno’ de trabajo representa máximo 8 dólares. El ingreso no representa el actual Salario Básico Unificado, 366 dólares, por lo que, según los parámetros de pobreza del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC), la familia Guagua encasilla en el grupo de gente con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI); entre los NBI está: el hacinamiento, material de las paredes son de caña guadua, personas sin acceso a la educación.

Un sueño que perdura


Glenda de 21 años, que es parte de la familia, dejó los estudios antes de culminar la primaria. “Mi mamá no tenía dinero, por eso dejé de estudiar, pero yo siempre quise ser enfermera”, revela con nostalgia la encargada lavar, cuidar a los niños y preparar los alimentos para sus parientes.


Ella afirma desconocer la escolaridad inclusiva que ofrece el Ministerio de Educación, que permite a jóvenes y adultos mayores de 15 años terminar su educación básica, media y superior.


Pese a que el sueño de Glenda se mantiene en el tiempo, revela que por ahora su mayor deseo en tener una casa, trabajo y la comida diaria para sus hermanos, sobrinos y mamá


“Si alguien; autoridades o gente buena quiere ayudarnos me puede llamar al celular 09 82 99 82 32 o venir a mi casa para que vea mi realidad”, solicitó la joven mujer, que al igual que los demás miembros del hogar conviven en medio las más básicas necesidades de un hogar. (MGQ)

Sigue la línea de pobreza


° Una de los factores dentro de las familias con bajos recursos económicos, es el exceso de hijos y disfuncionalidad de los hogares, en la mayoría de los casos por el abandono del padre.


El Ministerio de Salud Pública tiene la opción de ayudar en la planificación familiar sin costo, sin embargo, la información, al parecer no llega a todos los hogares aumentando así la línea de pobreza extrema.

El dato
La provincia de Esmeraldas es la que tiene la tasa más alta de desempleo en el Ecuador.

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