Pícaros o cobardes

JUN, 24, 2017 | - Por CARLOS FREILE

 

Carlos Freile

 

El exgobernante de nuestro país dejó a los ecuatorianos divididos en dos grupos, las categorías cambian, pero se da una de singular importancia: la relacionada con la corrupción. En el grupo de los pícaros se hallan quienes se aprovecharon de su puesto político o de sus relaciones para robar al pueblo por medio de sobornos, coimas o arreglos; junto a ellos debemos nombrar a la peor ralea de pícaros, aquellos dedicados a defender a los primeros, sobre todo de la manera en que lo hacen entre nosotros: con enredos, vueltas, palabrería vacua. Estos son los peores granujas; han sido llamados a sacar a luz las pillerías y sus beneficiarios pero más bien los socapan y dan largas al asunto. Se los ve orondos en sus cargos destinados a administrar justicia, como acusadores en nombre del pueblo o del fisco, o como jueces, pero marean la perdiz, dilatan los plazos, ocultan sus conocimientos, esconden los delitos. Pícaros.


Del otro lado se halla la mayoría de los ecuatorianos: cobardes incapaces de gritar desde los cerros contra los canallas del primer grupo; callan por cobardes, no quieren hacerse líos, o temen perder su minúscula prebenda, su puestito al sol. Para honra nuestra, unos pocos periodistas se libran de esta condena lapidaria, han mostrado su valor a toda prueba con denuncias fundadas pero no escuchadas por los bellacos. La mayoría silenciosa no merece más que el desprecio; dentro de pocos o muchos años los pícaros y los cobardes recordarán los nombres de los primeros, y a lo mejor los enaltecerán, pues el número de los tontos en infinito. Pero nadie podrá sacar del olvido los nombres de los pusilánimes. Esa masa de miedosos no merece otro destino que la ignominiosa lápida del silencio. Cobardes.


En los obscuros tiempos coloniales el obispo Pedro de la Peña excomulgó a los poderosos de cualquier pelo por sus injusticias frente a los débiles; su sucesor, Luis López de Solís pidió que se ahorque a un corregidor en cada provincia para escarmentar. Dicen que el papa Francisco piensa en excomulgar a los corruptos. Dios le dé fuerza y a nosotros valor. 

 

 

 

 

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