¿A quién pondrán?

JUL, 01, 2017 | 00:10 - Por CARLOS FREILE

 

Carlos Freile

 

Como devoto defensor de las tradiciones no logro todavía asimilar la iniciativa de colocar el retrato de insignes ecuatorianos en las dependencias públicas en lugar de la imagen presidencial. Sobre todo porque tengo el pálpito de que los escogidos saldrán de una lista agradable para un sector de compatriotas, no para todos; a exepción de aquellos ya faviorecidos por una centenaria propaganda interesada y poco veraz. ¿El actual mandatario escogerá las imágenes? No lo sabemos. En todo caso, ya conocemos la primera persona cuya efigie adornará las poco gratas salas burocráticas: Manuela Espejo. A esta señora se le ha dado una presencia desmesurada en nuestro imaginario actual: al comunicar la noticia de este cambio, un periodista anónimo (a menos que la adjetivación venga de fuentes palaciegas) indicaba que ella había tenido un papel fundamental en la Independencia. He estudiado desde hace más de 40 años a los hermanos Espejo y nunca he encontrado un documento o cualquier testimonio que sustente esta imaginativa afirmación. Dicen que mantuvo tertulias a favor de la libertad, que sabía más medicina que su hermano y más botánica que su esposo, que… que… Todo ello surgido de la imaginación del o de la panegirista de turno. Mal comenzamos. 

¿Quienes vendrán después? Entre los retratados dudo que aparezcan los demonizados por la historiografía comprometida con el proyecto bolivariano; peor aún los olvidados desde siempre por los portadores de la antorcha de la verdad progresista. Por eso propongo, dado el desconocimiento de la lista de los elegidos, la presencia de santa Mariana de Jesús, del padre Aurelio Espinosa Pólit, de Pedro V. Maldonado, del padre Juan de Velasco, de Gabriel García Moreno, del padre Gualberto Lobato (desconocido misionero entre los indígenas)….. Se me ocurren otros nombres de personas que hicieron Patria con heroísmo y dedicación, colaboradores incansables en el progreso nacional, pero también de poetas y de músicos, cuyas obras nos ayudaron a comprender desde el corazón el significado de haber nacido en estos lares ecuatoriales.

 

 

 

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