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Así se disculpa escuela de Quito por abusos de profesor a 43 niños

JUL, 04, 2017 |

DOLOR. Los padres de las víctimas mientras se realizaba el acto en el colegio.

 

La academia Pedro Traversari cumplió ayer con la sentencia judicial, en medio del dolor y la polémica.

 

Apenas cruzaron la puerta comenzaron a llorar. Entraban a esa pequeña aula, no más de 20 metros cuadrados, donde durante más de un año sus hijos fueron golpeados, manoseados, aterrorizados y violados por un profesor. Lucieron fuertes en la calle, cuando dos policías se les acercaron y les dijeron que esta vez sería diferente, que podrían entrar desde el principio. Cuando se acercó el Defensor del Pueblo y les dijo que estaba con ellos. También lucieron fuertes cuando llegó el Viceministro de Educación y les prometió que no aceptarían las disculpas si ellos no las aceptaban. Comenzaron a flaquear cuando subían las gradas hacia ese tercer piso, y al recorrer el pasillo. Y entonces, al llegar al aula, no pudieron más, los 10 padres de las víctimas se fundieron en un llanto desesperado.
 

Así se dio ayer la ceremonia de disculpas públicas por parte de las autoridades de la academia naval Pedro Traversari, ubicada en el sur de Quito, por el crimen que, según la sentencia ejecutoriada, se cometió en el paralelo sexto C de la institución contra 43 niños de entre 10 y 11 años de edad.
 

“Distinguidas autoridades, señores padres de familia, es grato asumir la responsabilidad, en mi calidad de Rector, y pedirles las disculpas necesarias que se estipulan por Ley. Muchas gracias autoridades y público en general”. Con esa frase terminó su breve intervención Luis Naranjo.
 

Venía luego el develamiento de la placa que un tribunal penal de Pichincha le ordenó poner al colegio en esa aula, que ha sido convertida, también por orden judicial, en un laboratorio audiovisual donde se ofrezcan regularmente charlas contra la violencia infantil.
 

El abogado de la institución quiso leer el texto de la placa, pero los padres exigieron que fuera el propio Rector. Naranjo tomó el micrófono: “En memoria de las víctimas de abuso infantil en el sistema educativo”.

 

-Aquí, en la academia Pedro Traversari, le gritó una madre.

-Está puesto textualmente lo que dice la sentencia, respondió el Rector.

-“Sí, lo otro le agrego yo”.

 

SENTENCIA. Así reza la placa ordenada por el tribunal.

El caso

Antes de las disculpas, la fiscal Mayra Soria, quien estuvo a cargo del caso, leyó la sentencia y sacó a los padres muchas lágrimas más. En el expediente del caso constan testimonios de niños, peritos y policías, que narran cómo el sentenciado, José Luis Negrete, golpeaba a los niños con los puños, con las piernas, con el cable de la grabadora del salón, con palos de escoba; cómo obligaba a los 43 estudiantes a ver películas pornográficas y reproducir las escenas; cómo hacía que las niñas más desarrolladas se desnudaran y tocaba sus partes íntimas, obligaba a los varones a que también lo hicieran.
 

Negrete llegó a la escuela como profesor sustituto y se ganó la confianza de padres y autoridades a tal grado, que fueron los propios papás los que compraron las cortinas que le sirvieron para esconder lo que hacía. Además, tuvo a los niños durante todo ese tiempo bajo tales amenazas, que ninguno se atrevía a contar la verdad. En su casa, cuando hicieron el operativo, los policías encontraron cedés cuyas portadas hablaban de educación sexual, pero que realmente eran pornografía.
 

“La huella que estos hechos han dejado en las familias de las víctimas no se va a borrar nunca. Pero también la escuela Ampetra, desde hoy, va a llevar esta huella”, concluyó la Fiscal, en referencia a la placa, mientras el Rector escuchaba encorvado y con la mirada fija en el suelo.
 

En representación de las víctimas habló Amparo Molina: “Quiero decirles a las autoridades de esta institución que este acto jamás fue un antojo de los padres. Lo único que nosotros pretendíamos era cerrar un nefasto capítulo en nuestras vidas. Una medida de reparación simbólica que representa un paso fundamental para que nuestros hijos puedan reconstruir sus proyectos de vida”. (ASC)
 

MANIFESTACIÓN. En el patio del colegio se ubicaron quienes apoyaban al rector.

Apoyo al Rector y al colegio 

El acto se dio una semana después de que las autoridades se negaran a ofrecer las expresas disculpas que mandaba la sentencia. Esta vez, unas 400 personas se colocaron en el patio del colegio, justo frente al aula donde se hacía el acto, con carteles y cánticos a favor de la academia y del rector, Luis Naranjo..
 

“Aquí no pasó nada”, repetían, en medio de la indignación de personeros del Ministerio de Educación, de Unicef, de la Defensoría del Pueblo y de los propios padres de las víctimas. “Injusticia, injusticia”, repetían.
 

En este grupo estaba Mónica Pugas, quien aseguraba que lleva una relación de 18 años en ese colegio. Primero fueron sus sobrinos, luego su hija, que empezó en el jardín de infantes y se graduó el año anterior, y ahora estudian ahí sus nietos.
 

Ella reclamaba por qué este tipo de actos no se hacen en un fin de semana, cuando los otros estudiantes no estén ahí. “Esto es algo traumatizante para las criaturas”, dijo. “La semana anterior, que hicieron el show, las criaturas se fueron llorando. Son niños pequeños y dicen que les insultan, que los llaman violadores. ¿Cómo va a ser justo? Los padres que están afectados, no les quitamos la razón, pero ¿por qué no se dieron cuenta a tiempo? Lo que pido es que no dañen a la academia.
 

Además, hubo gente que insinuó que este caso había sido una cuestión de amantes, una exestudiante que también defendía ávidamente a su colegio y también gente que simplemente gritaba algo y escondía la cara tras un cartel.

 

LAS CIFRAS

16
años de cárcel es la condena que paga Negrete por este caso.

10
personas asistieron ayer en representación de las víctimas.

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