Estamos en el Ecuador…

JUL, 09, 2017 | - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

 

Alfonso Espín Mosquera


Bucaram está suelto otra vez en el país. La gente le ha gritado vivas de bienvenida. Mañana tal vez volverán Capaya, Mahuad, el primo Delgado, el excontralor Pólit u otro de los sabidos prófugos de la justicia y seguro la población irá a darles su respaldo. Lo mismo puede pasar, años después, cuando vuelva de su descanso en Bélgica el expresidente Correa.


Bien dice ese dicho popular: “No hay muerto malo”, de lo contrario el pueblo es falto de coherencia y de memoria, pues se ha olvidado de los escándalos por los que huyeron varios de estos personajes a refugiarse en el exterior hasta que sus causas prescriban y habría que recordar también con qué lujo y  placeres vivían en los “autoexilios”.


Hoy nos toca vivir el presente y este dice que hay que “creerles” a los señores gobernantes del momento, por ejemplo, de las investigaciones sobre tan inmisericorde corrupción, pero nos asaltan las dudas y nos rebelamos contra el sistema imperante, aunque para todo tienen respuestas. Cómo es que el fiscal que ya va dos veces al Brasil no muestra hasta ahora la lista de implicados en Odebrecht, dirá que es por situaciones de investigación, cuando con celeridad debería tomar medidas cautelares, imposibilitar la salida del país a los corruptos y públicamente exhibir sus nombres.


Para qué tanta comisión anticorrupción, y hasta la ONU, cuando es cosa de exigir a las autoridades pertinentes un trabajo serio y honrado que definitivamente castigue a los implicados con las penas justas por sus delitos.


El presidente Moreno ha iniciado su mandato con anuncios, acercamientos a ciertos personajes políticos y acciones interesantes que, aunque aisladas ojalá sea cierto que lo alejen de Correa, pues es innegable que liberó la válvula que nos mantenía en una especie de olla de presión. Ojalá no sea un amague solamente, porque la ciudadanía tiene un límite y está pendiente de cada movimiento, pues no hay vueltas que dar ante la corrupción y otros desafueros. Por lo tanto lo mínimo que el pueblo pide es decencia, trabajo y no impunidad para todos los ciudadanos por igual, gobernantes o no, de AP o de cualquier movimiento político.

 


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