Hoy a nunca…

SEP, 03, 2017 | 00:10 - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

Alfonso Espín Mosquera


Odebrecht no es sino una empresa más del emporio de corruptela en que están inmiscuidos nombres poderosos y exgobernantes de varios de nuestros pueblos. En cada país las investigaciones caminan desigual. Brasil nos lleva cuatro años de anticipo, Perú tiene a expresidentes en prisión y prófugos, y en Venezuela, en donde más han invertido estas empresas de la corrupción, no se ha hecho nada.

Hacen falta dos circunstancias claves para destapar y sancionar este mal: voluntad política e independencia en el sistema de justicia. En cuanto a la primera, al menos hay el discurso por parte del Presidente, pero todavía faltan los hechos concretos y, en lo referente a la independencia, ojalá el Fiscal General, se quite definitivamente la camiseta verde que tuvo puesta en el gobierno de Correa y actúe sin distingo de amistades y con la celeridad que se necesita en estos casos.

Más allá de la voluntad política y su independencia, preocupan las generaciones jóvenes que advierten como una especie de audacia y poder el cinismo de algunos políticos, el enriquecimiento como resultado del ejercicio del poder, al punto que el sinónimo de la prosperidad es el cargo público y, contrariamente, el de la honestidad.

Esto va más allá de los planes y programas de educación contra la corrupción. Es fundamental eliminar la impunidad y sancionar a quienes se han llevado para sí mismos y sus siguientes generaciones el dinero con el que tanta gente pobre pudo haber salido de la desnutrición, logrado atención médica, una vivienda y la satisfacción de necesidades básicas de un ser humano.

En Ecuador y en América Latina es imperante este baño de decencia. ¿Por qué sostener a los cínicos que se llenan la boca hablando de “verdad”, abrazando al pueblo en sus campañas, cuando en su vida personal están podridos y apertrechados de dinero mal habido?

¿Cómo es posible confundir la lealtad partidista con la verdad y la honradez? Tendremos que estar prestos a cualquier desafuero y listos a exigir en las calles la transparencia y oportunidad de las acciones.


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