Dolor de España

SEP, 30, 2017 | 00:10 - Por CARLOS FREILE

Carlos Freile

Me duele España. Esa España tan calumniada por enemigos de dentro y de fuera. Tan menospreciada por razones bastardas y mezquinas. Esa España desconocida por propios y extraños. Me duele esa España mensajera de cultura y de progreso, gracias a la cual “hablo en español y creo en Jesucristo” como dijera el poeta. 

Esa España de misioneros y maestros, de artistas y pensadores. Esa España que se atrevió a un profundo examen de conciencia sobre la conducta inhumana de algunos de sus hijos. Esa España que hoy corre el peligro de deshacerse por obra de ambiciones desmedidas al servicio de una burguesía ávida hasta la obscenidad de riquezas y poder. 

Reconozco el derecho de los pueblos a escoger su destino, pero no la imposición de unos cuantos aprovechadores sinvergüenzas que han tomado el nombre y la representación de todos los catalanes para exigir independencia. Si la mayoría de catalanes quiere separarse de la gran Patria Española, que lo hagan en democracia. Pero sobre todo que respeten la Historia, que no tergiversen y la llenen de mentiras. Desde lejos e inutilmente pido cordura y respeto a los hechos del pasado: que no se distorsione la Guerra de Sucesión y se la convierta en una supuesta guerra de conquista. 

Pido que se vaya a las fuentes y se vea cómo Franco apoyó a los catalanes y cómo los catalanes apoyaron a Franco. Allí están fotos, reportajes, testimonios. Allí las tres condecoraciones (sí, tres) del Club Barcelona al “Caudillo” (¿Han contado cuántas Copas del Generalísimo ganó este Club?). No nos vengan con mentiras. 

Pido que recuerden la cantidad de premios instituidos para honrar a las obras en catalán (entre ellos el Josep Pla) o las representaciones teatrales en esa lengua, o la fundación de cátedras de Filología Catalana fuera de Cataluña, o los festejos por Verdaguer y Maravall. (Nota: J. Pla, el enorme novelista catalán, publicó más de 20 obras en ese idioma entre 1947 y 1956).

Organicen un proceso con todas las de la Ley, con padrones, tribunales honestos, observadores, libertad de expresión; entonces sí, si ganan, váyanse. 


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