Las velas de los turcos

NOV, 18, 2017 | 00:10 - Por CARLOS FREILE

Carlos Freile

Hace varios siglos los turcos amenazaban continuamente a las poblaciones costeras de la Europa mediterránea, cuando ellos llegaban, los habitantes sufrían toda clase de atropellos, a comenzar por saqueos despiadados. Por esta razón mantenían torres de vigilancia para que nunca faltara el aviso a tiempo y poder fugar tierra adentro y librarse de los funestos ataques. 

En nuestro país nos pasa algo similar, vemos en el horizonte las velas de los turcos, constatamos que los piratas se acercan, la amenaza de saqueos es evidente e inminente, pero…. Pero no podemos correr, ni escapar, ni escondernos. Estos turcos de hoy son los tecnócratas del Estado con sus proyectos de ley. Desde su fe izquierdista piensan que el saqueo a los infieles no es un delito, antes bien, un mérito ante los camaradas y ante la historia. 

Pero vayamos por partes: ¿Qué velas de los turcos hemos visto acercarse? Varias, pero las dos más cercanas tienen categoría de premonición diabólica: la obligación de quienes tienen RUC de recibir dinero electrónico y el tope para sacar dólares de los bancos. Esas velas turcas nos indican con claridad meridiana que nos amenaza el saqueo de la desdolarización. 

Las naves turcas todavía no han acodado en nuestra costa, pero se acercan sin misericordia, ya se las ve, ya se oyen los gritos de guerra de los piratas, pero no nos asustamos, seguimos en lo nuestro, en discusiones de lana caprina, embotados por las supuestas rivalidades de esos turcos que nos amenazan. Caeremos como cayeron quienes no hicieron caso a los vigías del Mediterráneo. Como jovencitas inexpertas nos dejamos embelesar por las sonrisas cínicas de los futuros saqueadores. 

Los turcos solían llevarse esclavos para venderlos; los piratas de hoy no nos llevarán físicamente, sino económica, política y socialmente a la forma de vida esclavizada de venezolanos y cubanos. 

Estimado lector: recorte este artículo, guárdelo, léalo otra vez dentro de un tiempo más corto que largo, entonces dirá: bien decían los abuelos que más sabe el diablo por viejo que no por diablo. Al tiempo. 


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