La naturalización

ENE, 12, 2018 | 00:10 - Por JAIME VINTIMILLA

Jaime Vintimilla

Conforme a la Constitución, “la nacionalidad ecuatoriana es el vínculo jurídico de las personas con el Estado, sin  perjuicio de su pertenencia a alguna de las nacionalidades indígenas que coexisten en el Ecuador plurinacional”. La nacionalidad se adquiere de forma originaria o de manera derivativa, es decir, se obtendrá por nacimiento o por naturalización.

En el caso Assange ha operado la naturalización. Ecuador le ha concedido al australiano la gracia de ser considerado natural del país. Más allá de los deslices  previos para otorgarle el asilo, le asiste el pleno derecho que le permite a todo ciudadano que cumple con los requisitos, solicitar, conforme la Constitución, la Ley Orgánica de Movilidad Humana e instrumentos internacionales  la carta de naturalización.

El artículo 34 del Convenio sobre refugiados dispone que “los Estados contratantes facilitarán, en la medida de lo posible la asimilación y la naturalización de los refugiados”. Por su parte, conforme al artículo 77 de la ley orgánica de movilidad humana que mantiene la tendencia de la ley de naturalización anterior, “la concesión de la carta de naturalización es un acto soberano y discrecional de la Función Ejecutiva”. El Estado ecuatoriano debía facilitar la adquisición de documentos de identidad y de viaje para que el asilado no sea objeto de persecución y discrimen. 

El Gobierno ha desconocido la jurisprudencia y el hecho de que, desde el punto de vista sustantivo, incluso los certificados de nacionalidad, cuyo contenido es auténtico de conformidad con la legislación nacional del Estado de donde proceden podrían ser examinados y, de ser necesario, revisados por órganos o tribunales internacionales que se podrían pronunciar sobre su improcedencia. 

Así en casos de fraude de la ley o sencillamente si se hubiere emitido la carta a modo de complicidad para proporcionar protección diplomática a la que de otra manera no se tendría derecho. El conceder la naturalización es un acto soberano que además debe ser oportuno gracias al análisis del derecho constitucional, los derechos humanos y la afectación a las relaciones internacionales. 


[email protected]

 


 

COMENTA CON EL AUTOR

[email protected]

Más Noticias De Opinión

El 1,2% es esperanzador

00:15 | | Luego de las previsiones del FMI y del Banco Mundial sobre las perspectivas económicas y de especulaciones de todos los colores, era hora de que “alguien” con autoridad en el gobierno se pronunciara.

El Ejecutivo enloqueció

00:10 | | Sería el caso de decir “Tierra llamando a Marte”, para que nuestro Presidente y sus asesores vuelvan pronto a la realidad que vivimos los que trabajamos.

¿Otra consulta?

00:05 | | Si se piensa que el pueblo es el soberano, y que sobre él nada vale en cuanto a decisiones del Estado, su Constitución, estructura, derechos, normas, es lógico que se recurra a consultarle cuantas veces sea necesario.  

GALERIA DE VIDEOS