¡Que muerda el pastel, que…!

FEB, 04, 2018 | 00:05 - Por ALFONSO ESPIN MOSQUERA

Alfonso Espín Mosquera

Han sido días de campaña corta, pero campal para el expresidente Correa, quien tuvo que soportar de todo por donde iba. De hecho, las imágenes muestran un camión desde el que solamente se  lograba ver una mano saludando o tal vez pidiendo perdón, porque lo demás era un blindaje de cartones y paraguas para evitar el tortazo, tomatazo o peor huevazo, que aventaban sus otrora incondicionales, indignados hijos del yugo… al punto de lanzarle sus víveres.

Tal vez en Bruselas, en Brujas, Correa pudo haber estado  deambulando por los teatros, los museos, las viejas calles y descansando en su ático, pero quiso aproximarse a ver su propia desgracia, su sepultura política, la caída de su movimiento, el desprecio de sus coterráneos, que así como antes le vivaban, le ofrecían manjares, a pesar de su mal carácter, de sus ínfulas infernales, de los desafíos que hacía en las calles al que le miraba mal, ahora le tratan con los pies.

Yo pensé que retomando su genio se iba a desgarrar la camisa, indicar el pecho y gritar mátenme a huevazos, pero no; más bien le ha tocado refugiarse en la Policía, a la que en el malhadado 30-S, le pedía la muerte desde un balcón. ¿Cómo es la vida no? Los líderes al igual que los astros se apagan y algunos se pasman como fósforos cogidos por el agua.

Y creo que lo peor no viene todavía. El lunes rinde declaraciones en la Fiscalía y si gana el Sí en la pregunta 2, “chao pescado”, como dice el refrán popular y si la “casita” de casi 3.000 dólares, ahora de 140.000 según nuevas versiones del propio dueño, y hoy avaluada por el IMQ en más de 400.000, ¿le salta en contra?

Ciertamente en ocasiones esto parecería un divorcio en que los papás (Correa-Moreno) están separándose grotescamente y los hijos (el pueblo) no saben con quién se quedan. Ojalá los resultados de la consulta no signifique el triunfo de la una pandilla sobre la otra, sino la esperanza de reinstitucionalización del Estado, de ordenar con legitimidad la casa y ahí sí que el pueblo deberá exijir del actual mandatario la recomposición del país, porque hasta ahora el modelo es el mismo con un  Presidente no mal educado como el anterior.


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