¿Será un ratoncillo?

FEB, 05, 2018 | - Por MANUEL CASTRO M.

Manuel Castro

En sí repartir no es bueno ni malo, es distribuir algo dividiéndole en partes. Lo resuelto en la consulta popular es para designar a varias personas transitoriamente en el Consejo de Participación Ciudadana, cuyos miembros han sido cesados por voluntad popular. El presidente Moreno enviará las ternas y los nombrará la Asamblea Nacional. Esta distribución supone diversidad, ahí está el meollo y exigencia del asunto, pero su integración también supone armonía, porque lo contrario sería un re-parto de los montes.

Dentro de la ética, la que exigimos los ecuatorianos, la integración de las ternas deberá ser de lo mejor, que la buena intención del mandatario sea la que juzgue sus acciones. Ha ofrecido integrar las ternas con los mejores ecuatorianos más allá de ideologías, compromisos o amiguismos. Si esa es su intención en buena hora. Tenemos fe, nada más, en su palabra, pues no siempre los resultados son halagadores, pero no hay que olvidar que de nuestras obligaciones nada nos libra, salvo la muerte, como dice Montaigne. Por tanto las ternas, como el pueblo ha ordenado, deben ser hechas en forma transparente, inteligente y, desde luego, con fines políticos.

Los peligros son innegables: por un lado los socialistas excorreístas (ya es grave tacha) querrán integrarlas para continuar el proyecto y dejar a los actuales en los diversos cargos que deberán evaluar, con lo que para nada habrá servido la consulta. Igual se ha oído a los socialistas marxistas: avanzar en la revolución al estilo madurista, antimperialista, de tan tristes resultados. Y los audaces, que son los que están en el gobierno, solapados y tapados tratarán de influir. Algo querrán doña Fernanda y la Vicepresidenta, pues siguen proclamando el espíritu santo de Montecristi y sosteniendo que la corrupción ha sido solo en casos “aislados” (la Canciller).

Hasta ‘La Ilíada’ tiene errores (algunas veces Homero se duerme dicen los críticos). El presidente Moreno no debe dormirse y solo dar discursos. Nada de trampas ideológicas o de compromisos políticos. Necesitamos de su franqueza y del crédito que goza al momento.


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