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Doina Vieru presenta exposición ‘Le vide vidé de son vide’, en Quito

MAR, 01, 2018 |

Artista. Procedente de Moldavia, se radicó en Ecuador desde 2001.

La artista inaugura esta noche (19:30) la exposición ‘Le vide vidé de son vide’ en Ileana Viteri Galería.
 

La música de Paul Simon & Garfunkel se intercala con la de The Beatles en Ileana Viteri Galería y resulta difícil no sucumbir a sus sonidos. Tan difícil como no contagiarse de las atmósferas de la artista Doina Vieru, quien exhibe su obra en este espacio.

Ella presenta varios dibujos, en distintos formatos y soportes, que forman parte de su serie ‘Le vide vidé de son vide’, inspirada en un verso de Gherasim Luca, un poeta que juega con el lenguaje desde la (de)codificación de la palabra, es decir, desde un juego de libertad.

Esa experiencia del lenguaje será apropiada por Vieru para hacer de sus trazos y líneas un proceso tan libre como lúdico al abordar el vacío, un tema que siempre ha explorado.

De esta manera, en cada cuadro una figura se sobrepone encima de otra para dar lugar a distintas formas que no se reducen a una mancha, sino que dan vida –en medio de dicho vacío- a una imagen potente.

 

Poesía
Vieru aborda a la poesía desde su exposición ‘La palabra se da un espacio silencioso’, realizada hace un año (Sara Palacios Galería), donde los versos de Luca empiezan a ser suyos.

TOME NOTA
La Galería Viteri está abierta de martes a viernes de 09:30 a 13h30 y de 15:00 a 19:00. Sábados de 10:00 a 17:00.
En ‘Le vide vidé de son vide’ la palabra del poeta se plasma sobre el papel y parece difuminarse hasta ser parte del dibujo. Con algo de ironía Vieru se plantea sobre la evolución de la palabra y cómo el juego da paso a su evolución, así como el desdibujo de la misma reflexiona sobre qué hay detrás de la historia, pues no solo se puede entender a la palabra como punto de partida cuando otros registros la superan, lo cual se ancla a un profundo cuestionamiento: ¿Realmente hay un vacío?

Por otra parte, no solo el poeta Luca está presente en la obra de Veiru. El trabajo poético de su madre, Luminitza C. Tigirlas, son los únicos resquicios del color en esta exposición.

 

Atmósferas
El color pasa casi desapercibido en la propuesta de la artista, pues predominan el blanco y el negro en su proceso creativo que da paso a un devenir cíclico, a un bamboleo pendular entre la transparencia y la difuminación.

EL DATO
La exposición estará abierta durante este mes.
Contemplar su obra parecería el adentrase en medio de la neblina: todo se difumina en sus dibujos, pero el acercamiento permite el (re)encontrarse con un ángel y sus alas desplegadas, con unas sábanas que invitan al sueño o el movimiento de personas al ritmo del rock… hasta invitar al espectador a que vuele, sueñe o se una al movimiento.

Una obra termina de completarse con el diálogo que genera con el público. En el caso de Vieru, no solo invita a que el público se introduzca en sus dibujos hasta difuminarse para alcanzar la transparencia: palpar y oler resultan acciones difíciles de contener.

Muchos de sus trazos se construyen desde meter la mano al acrílico y arrojarlo sobre el papel, y esa huella es la que uno quiere alcanzar con sus dedos, seguir el rastro de sus líneas, acariciar la libertad de su trabajo.