Corrupción bicéfala

MAR, 26, 2018 | 00:10 - Por MANUEL CASTRO M.

 

Por: Manuel Castro M.

Indigna lo que sucede en el Ecuador, a pesar de las buenas intenciones del presidente Moreno. Durante diez años un sistema de corrupción organizada imperó en el país, bajo la administración de Alianza PAIS presidida por un líder autoritario que delegó –sin su responsabilidad- la realización de acciones nefastas a sus subordinados. 
 

Ahora aquellos responsables se han dividido en dos: Revolución Alfarista con los disidentes y Alianza PAIS con Moreno. Los segundos nos gobiernan, los primeros fungen de oposicionistas de lo que hicieron ambos: asociaciones ilícitas, sobreprecios, sobornos, coimas, espionaje.
 

Lo que sucede es una pelea sucia de compadres, una hipócrita persecución a la corrupción ocultada por ellos mismos. Su Judicatura, sus jueces, sus fiscales siguen administrando justicia. Es absurdo esperar que ellos se van a juzgar y condenar con severidad. 
 

Si al exvicepresidente de la República le impusieron una leve condena y que en otros casos se absolverá a varios exfuncionarios, es inadmisible que sigan dichas figuras. Frente a tantos crímenes, él debe comprender que no es presidente de un Movimiento sino de un país. Como dijo Napoleón: “El corazón de un hombre de estado debe estar en su cabeza”
 

Es exigible que el presidente gobierne sin los causantes de la crisis ética, económica y de imagen internacional en que vivimos (las noticias internacionales solo hablan del entramado de corrupción del país). Es su obligación dejar a un lado su idea socialista del siglo XXI y atender lo que quiere el pueblo ecuatoriano. Si ofrece una victoria total sobre la corrupción, la “cirugía mayor” ofrecida, tiene que empezar por Carondelet. 
 

De lo contrario seguirá siendo un gobierno populista, atractivo desde luego porque ofrece casas gratis, aunque a los posibles beneficiarios nada les importará que no haya financiamiento para esas ofertas. A poco, y no sería la primera vez, los populistas tratarán de desmantelar el sistema de pesos y contrapesos propios de un sistema democrático, ante la imposibilidad de cumplir sus promesas y hablarán de que las elecciones son justas si únicamente ganan ellos.

 

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