Alfie

ABR, 28, 2018 | 00:10 - Por CARLOS FREILE

Caros Freile

Alfie es un niño inglés que sufre una dolencia gravísima a quien las leyes y los jueces han condenado a muerte por el delito de padecer una enfermedad incurable. Los padres han pedido llevarlo a casa, se lo prohibieron. El hospital Bambino Gesù de Roma ha ofrecido todos los tratamientos posibles y el Gobierno italiano ha puesto a su disposición un avión ambulancia para el viaje, se lo negaron. Los jueces y los medicos han hablado de una “vida inútil”. Esto no sucede en un país dominado por un déspota, no, sino en la democrática y liberal Inglaterra. Allí se niega el derecho a la vida a un niño, se impide buscar medidas alternativas, se les quita a sus padres el derecho de estar con él en sus últimas horas. 

Hace casi ochenta años un malvado señor llamado Hitler quiso imponer en Alemania la eutanasia obligatoria: en los hospitales se debía eliminar a los enfermos incurables y terminales, a quienes podían transmitir males degenerativos, a los ancianos, a los minusválidos y a los débiles mentales, el proceso habría de comenzar con estos últimos. Sesenta mil aguardaban su muerte en varios lugares adecuados para el exterminio. 

La Iglesia Católica se opuso con tenacidad a tamaños crímenes; en ello se distinguió el Obispo de Münster, Clemens August von Galen, quien en un sermon exclamó: 

“¡Se trata de hombres y de mujeres, de nuestro prójimo, de nuestros hermanos y hermanas! Se trata de unos pobres seres humanos enfermos. Son improductivos, si quereis. Pero, ¿significa ello que han perdido el derecho a la vida? Si se establece y se pone en práctica el principio según el cual se permite a los hombres matar al prójimo improductivo, entonces, caerá la desgracia sobre todos nosotros, pues llegaremos a ser viejos y seniles. Entonces, ningún hombre estará seguro, ya que cualquier comisión podrá añadirlo a la lista de personas ‘improductivas’, que, según su opinión, se han convertido en ‘indignas de vivir’. Y no habrá policía alguna para protegerlo, ni tribunal que pueda vengar su asesinato ni conducir a sus asesinos ante la justicia”.

Que este crimen no llegue a nuestra Patria.


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