Diez años de impavidez

MAY, 21, 2018 | 00:05 - Por MANUEL CASTRO M.

Por: Manuel Castro M.

El escritor Javier Cercas sostiene que la Guerra Civil Española (1936-1939) no duró tres años sino cuarenta, cuando murió Franco y terminó el fascismo cuyos rezagos aún continúan. Gracias a la impavidez o serenidad del pueblo español que creía que las cosas terribles terminan por sí solas, lo que no es verdad cuando no se las erradica de raíz. Impertérritos hemos visto cómo en estos últimos diez u once años Correa ha hecho flecos de Ecuador, de sus instituciones, de las fuerzas armadas yde la justicia, a pesar de lo cual aún tiene partidarios que esperan una nueva oportunidad para perfeccionar su corrupción.
 

Al fin el pueblo ha reaccionado y desde las esferas políticas se le ha escuchado. La corrupción tapada en su integridad por el aparato judicial vigente obligó a la realización de una consulta popular y hoy tenemos un Consejo de Participación Ciudadana –ventajosamente transitorio, al estilo Clemente Yerovi- que no se casa con nadie, con la aprobación del pueblo ecuatoriano y hasta del gobierno.
 

El asesinato de los periodistas ecuatorianos tristemente ha dado sus frutos: las fuerzas armadas tienen ahora un guía adecuado. El Presidente enviará un Proyecto de Ley de Comunicación que permitirá que la libertad de expresión nuevamente impere en el Ecuador. Lo lamentable es que tienen que pasarnos desgracias para que despertemos y defendamos las libertades.
 

El temor nos ha puesto alertas, aunque rondan los revolucionarios que aún reclaman por el Che, Chávez, Maduro u Ortega. Y que callan ante los crímenes que cometen los dueños de esos países. Tuvo Ecuador confianza ciega en Correa y las consecuencias son un país en crisis económica y ética, con el peligro de que los narcos intenten corromper a nuestro pueblo y autoridades.
 

Sí, aún hay que hablar de Correa, pues el mal no está erradicado y no es deseable que dure otros diez años, lo que es posible si no se lo extirpa enteramente. Los responsables de tales latrocinios deben ser sancionados mediante la ley, la calle y de figuras como el doctor Trujillo, cuyos méritos le permitirán actuar con libertad y energía.

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