Hasta pasar el río

JUN, 04, 2018 | 00:05 - Por MANUEL CASTRO M.

Se ofrece todo hasta obtener el poder. Aún se reniega de sus propias ideas.

Es lo que sucede con el candidato Petro en Colombia y con López Obrador en México. En clara contradicción de sus ideas y apego al socialismo del siglo XXI -un marxismo hipócrita- afirman que no tienen vínculos con Cuba, Nicaragua y Venezuela. Lo grave es que han cerrado los ojos al fraude electoral en Venezuela, donde se exterminó al sistema democrático.


No ven los crímenes de Ortega en Nicaragua, lo dice el informe de Amnistía Internacional. O el atraso de la Cuba castrista. O han cambiado de ideas, o sea son tránsfugas ideológicos, o solo es hasta pasar el río –que es lo factible-y luego imponer sistemas totalitarios, en nombre de una “igualdad sustantiva” y del amor al pueblo.


Toda idea es respetable, salvo para los extremistas de izquierda, que son intolerantes con los tolerantes, que es, con todos sus defectos, el sistema democrático. Más allá de las ideas hay que ver las acciones que han producido. El comunismo de Lenin y Stalin asesinó a millones de disidentes.

En china comunista igual. En Cuba siempre se ha fusilado a los opositores. Su héroe el Che Guevara ejecutaba directamente a quienes desertaban. En Venezuela el éxodo a otros países por la hambruna, falta de libertades y de esperanzas. Son los resultados de las ideas de Petro, López Obrador, Correa.


Jamás -y es historia vivida, no parte de un debate- ha existido un solo país en que el socialismo marxista no haya conducido a la miseria y a la dictadura.

Sin embargo hay intelectuales y políticos que piden una nueva oportunidad para demostrar que sus ideas de justicia social sí funcionan. Claro que sus evidentes fracasos los culpan a la oposición, a los Estados Unidos. Jamás se ha hecho responsables de los crímenes y de la miseria que han causado.

Revel afirma en la ‘Gran Mascarada’ que el socialismo marxista era una “una funesta invención del lado obscuro de nuestra inteligencia” y que los resultados serían los mismos: “baños de sangre y miseria generalizada”.


Jamás se debe renunciar a la libertad para así evitar la opresión cultural y la miseria.


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