Malqui Machay, el último reducto de los incas

JUN, 17, 2018 |

Lugar. El Pucuyo habría sido el lugar donde descansaba la momia de Atahualpa.

Este lugar, ubicado en Cotopaxi, sería la última morada de Atahualpa, según investigaciones.

Los vestigios de una antigua construcción levantada sobre el corazón de la selva, en una zona subtropical de la parroquia Chugchilán, en Cotopaxi, dan cuenta del paso de los ancestros por este territorio.


Y es que en medio de la nada se levanta  ‘Malqui Machay’, lo que se creería que fue la última morada del cuerpo del inca  Atahualpa,  quien estuvo en ese sector con su más ferviente servidor, Rumiñahui.


Tras una visita al sitio, el arqueólogo Antonio Fresco destacó que por su arquitectura inca, posiblemente se trató de un lugar de carácter ceremonial, como una especie de templo. Resalta por su forma trapezoidal de la plaza, las delimitaciones de corredores empedrados con medidas homogéneas, puertas anchas con umbral alto, muros de contención, acequias con fondos de paredes y piedras aún en uso.

Detalles


En 1908, la familia Moncayo hizo la compra del terreno, pero nunca se imaginaron que estaban sobre un patrominio cultural con una amplia y atractiva historia. Así lo menciona Francisco Moncayo, nieto del primero propietrio.


Pero fue hasta hace poco tiempo después cuando los visitó la historiadora Tamara Estupiñan, quien ‘sonó la alarma’ de que efectivamente el lugar tiene indicios de haber sido las ruinas de los incas. Descubrió que estaba parada sobre 350 años de historia.


Durante la expedición, y tras múltiples preguntas de Moncayo, encontraron un pucuyo, que es el rincón donde la momia descansa. Tiene un espacio de unos 7 metros por 6. En el centro hay un cuadro donde estaría el cuerpo del Rey inca.


Además, encontraron la representación de la cabeza de la serpiente. En esta es posible apreciar desde la parte baja que el camino es muy curveado.


Otro indicio arqueológico es el ‘baño del inca’, con una pequeña cascada que brota de las vertientes de las montañas.  


Nos visitaron los representantes de Machu Pichu y nos dijeron que Machay cumpliría la misma función, pero en forma más pequeña; en el caso de Perú construido en honor a Pachacutik y Machay adaptado para adorar a su último rey”, expresó Moncayo.


Sin embargo, la edificación, que está llena de simbolismos, no se habría terminado de construir. En el sitio existen piedras que están cortadas, pero no pulidas, es decir que este no tendría la categoría de fortaleza ni de templo, indican los investigadores.

Se cambia la historia


Cuando la antigua generación de Francisco Moncayo llegó a Machay, instaló una fábrica de trapiches y su abuelo utilizó las piedras que estaban talladas. Es decir, cambiaron parte de la escena del sitio por la necesidad del asentamiento, sin saber que existía una cultura patrimonial.


Después del descubrimiento de las ruinas, se llevaron a cabo una decena de expediciones con arqueólogos, antropólogos, historiadores, geógrafos, estudiosos del pasado ecuatoriano e inca, autoridades políticas, medios de comunicación internacional y local y la comunidad. Ellos pudieron constatar que Malqui Machay no era una construcción circunstancial, ni tampoco un cúmulo de piedras apiladas.

Hallazgo


°  En Machay no solo estaría la recopilación histórica de los incas, sino también de la cultura de los yumbos y los panzaleos.


Las evidencias estarían varios metros bajo tierra; sin embargo, algunos arqueólogos no han tomado aún la decisión de hacer excavaciones para encontrar los vestigios.


Francisco Moncayo indica que sería oportuno que algún Ministerio se interese al 100% por estas ruinas, la reubiquen y se pueda reformar la historia con la reconstrucción de los hechos que se han descubierto en la zona.


Según estudios, 10 años duraría la reconstrucción de Machay para recuperar toda la parte arqueológica.

Detalle. En el centro ceremonial existen piedras magnéticas.

Cosmología y cultura


°  Guillermo Sotomayor Navas, quien habría sido un personaje, llamado ‘el viejo sabio de la montaña sagrada’, tuvo diversas teorías en el tema de las energías. Esto llevó a que se despertara el interés de participar de las bondades de la Pachamama. Es así que a Machay han llegado médicos que hacen sus tratamientos curativos con bioenergía.


Entre tanto, las anécdotas familiares que se pueden contar es que los trabajadores podían ver a personas en forma de duendes con luces brillantes.


Además, lo que más concuerdan los comuneros de la zona, como testigos, son los avistamientos de supuestas naves espaciales y sonidos que provienen del cielo.

Tradición. El Ushno sería el lugar más importante para la ceremonia del rey.

Una fiesta incaica


°  En la actualidad se realizan los estudios necesarios para instaurar en Machay cuatro fiestas culturales al año.


Tiene que ver con las dos conmemoraciones del solsticio y dos de los equinoccios.


Francisco Moncayo está buscando la forma de cómo hacer este tipo de programaciones en el Machay en tiempo real, para que se reviva la gráfica de estas celebraciones ancestrales.


Queremos determinar exactamente las fechas que corresponden para poder hacerlo. Es una meta que nos hemos propuesto para este año”, refirió.

Camino


°  Desde el cantón La Maná (Cotopaxi) hay alrededor de 38 km para llegar a Machay en caminos de segundo orden. El curso apresurado y torrentoso del río Quindigua acompaña a los viajeros, quienes cruzan lentamente por los puentes resbalosos, construidos con troncos tumbados y amarrados con sogas verdosas y empapadas.


Desde el Quilotoa son dos horas y desde el cantón Sigchos unos 30 minutos para llegar al sitio arqueológico.